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26 de septiembre de 2017

Los prerrafaelitas y la dama de Shalott

Marga Fdez-Villaverde
John William Waterhouse, "I am Half-Sick of Shadows", said the Lady of Shalott
(1915, Leeds Art Gallery, detalle) 
Los pintores prerrafaelitas tenían auténtica debilidad por las leyendas medievales y los poemas de Lord Tennyson, que se inspiraban en muchas de estas historias, se convirtieron en un filón para ellos. Uno de los mejores ejemplos es la balada The Lady of Shalott (la dama de Shalott), que estaba basada en la leyenda artúrica de Elaine de Astolat. Tennyson escribió dos versiones de este poema. La primera se publicó a fines de 1832 y estaba compuesta por 20 estrofas, pero como no quedó satisfecho del todo, en 1842 publicó una segunda versión de diecinueve estrofas.

Dante Gabriel Rossetti, William Holman Hunt, John Everett Millais y Elizabeth Siddal hicieron obras inspiradas en este famoso poema, una bella y triste historia que iremos desgranando a lo largo de esta entrada. Y aunque sea un pelín anacrónico, tenemos que incluir también los tres lienzos de John William Waterhouse, que trabajó en un estilo muy próximo al de estos artistas, pero bastantes años más tarde.

Ninguna versión en español podrá hacer justicia a esta joya de la literatura británica, así que para poner texto a las imágenes utilizaré algunas de las estrofas originales de la segunda versión del poema. En estos enlaces, podéis leerlo completo en inglés y en español, o escucharlo cantado por Loreena McKennitt.



Y ahora vamos con la historia.

Entre las dos orillas de un río que lleva hasta la fortaleza de Camelot, está la isla de Shalott, en la que se levanta un castillo gris con cuatro torres. Ahí es donde vive la dama que protagoniza esta leyenda, completamente sola, amenazada por una maldición de la que desconoce los detalles. Tiene prohibido observar el mundo directamente, a través de la ventana de su torre. Solo puede verlo reflejado en un espejo y su única tarea es tejer sin descanso, noche y día, las imágenes que ve reflejadas en el mismo: los campos de cultivo que rodean el castillo y las personas que pasan por el camino que conduce a Camelot. Una noche, mientras mira pasear a una pareja de recién casados, se queja por primera vez de lo monótona que es su vida.

But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often through the silent nights
A funeral, with plumes and lights
And music, went to Camelot:
Or when the moon was overhead,
Came two young lovers lately wed;
"I am half sick of shadows," said
The Lady of Shalott.

John William Waterhouse, "I am Half-Sick of Shadows", said the Lady of Shalott 
(1915, Art Gallery of Ontario)
Esta es la estrofa que representa Waterhouse en una de sus versiones pictóricas de este poema. La dama dice en voz alta que está harta de las sombras, de la imagen reflejada del mundo. Ha dejado de tejer y se estira discretamente, con la mirada perdida. Su postura refleja cansancio físico, pero también psicológico. En el espejo circular que está a su izquierda vemos reflejada la imponente fortaleza de Camelot y la pareja de recién casados, que aquí pasean de día, en vez de a la luz de la luna, una pequeña licencia que se toma el pintor.

Estamos ante una metáfora de la vida de la mujer victoriana de esa época, atrapada entre las cuatro paredes de su hogar, dedicada a las tareas domésticas, sin poder gozar de la libertad que tenían los hombres, que disfrutaban del mundo a sus anchas. Las mujeres "virtuosas" pasaban buena parte de su vida encerradas. El mundo exterior lo tenían en su gran mayoría vetado y solo lo conocían a través de referencias, las imágenes del espejo.

La rutina de la dama de Shalott se rompe el día en que Sir Lancelot pasa por el camino, cabalgando con su armadura brillante y su vistoso penacho rojo. Su reflejo aparece de repente en el espejo y la dama, fascinada con el aspecto del caballero, no puede resistir la tentación de asomarse a la ventana y mirarle con sus propios ojos. El espejo se quiebra y el tapiz sale volando. La maldición se ha puesto en marcha.

She left the web, she left the loom,
She made three paces through the room,
She saw the water-lily bloom,
She saw the helmet and the plume,
She looked down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror cracked from side to side;
"The curse is come upon me," cried
The Lady of Shalott.

Elizabeth Eleanor Siddal, The Lady of Shalott at Her Loom (1853, The Maas Gallery)
Elizabeth Siddal hace un dibujo de esta escena, con el espejo roto, los hilos del tapiz flotando en el aire y la joven mirando hacia atrás, a la ventana, justo en el momento en que la figura de Sir Lancelot aparece en el espejo. Es un acto de rebeldía. La mujer desobedece las normas que la tenían atada, es consciente de su deseo sexual y quiere satisfacerlo. En el dibujo de Siddal, la dama está aparentemente tranquila. Al fin y al cabo, Elizabeth Siddal era una mujer liberada que había desafiado las convenciones sociales de su época para convivir con su amante, Dante Gabriel Rossetti, y dedicarse ella misma al arte. Para ella, era lo correcto y es lógico que de todo el poema escogiese precisamente esta escena.

La versión de Waterhouse es mucho más dramática. Pone el acento en la curiosidad de la dama, que se levanta de la silla para mirar a Sir Lancelot. Colocando el espejo rajado a su espalda, el artista nos permite ver al mismo tiempo la expresión ansiosa de la joven y lo que está observando. La tensión de la escena no tiene nada que ver con la naturalidad con la que la dibujó Siddal. La dama de Shalott de Waterhouse se aproxima más a la figura de Pandora, que no resistió a la tentación de abrir la caja que contenía todos los males del mundo. Su curiosidad y su desobediencia serán castigadas.

John William Waterhouse, The Lady of Shalott (h. 1894, Leeds Art Gallery)
Dispuesta a llegar hasta el final, la dama de Shalott sale del castillo y encuentra una barca bajo las ramas de un sauce. Escribe su nombre en la proa, The Lady of Shalott (la pobre mujer no tiene nombre propio en el poema), se mete dentro, suelta la cadena con la que estaba atada y deja que la corriente la arrastre por el río en dirección a Camelot.

And down the river's dim expanse,
Like some bold seer in a trance
Seeing all his own mischance,
With a glassy countenance
Did she look to Camelot.
And at the closing of the day
She loosed the chain, and down she lay;
The broad stream bore her far away,
The Lady of Shalott.

John William Waterhouse, The Lady of Shalott (1888, Tate Britain, Londres)
En este precioso cuadro de Waterhouse, el primero de los tres que pintó sobre el tema, vemos a la dama soltando amarras. Su nombre está escrito en la proa y la barca está decorada con cojines, telas y el espectacular tapiz que ha estado bordando todo este tiempo. Los colores otoñales de la escena son los que describe Tennyson en el poema, así como el gesto angustiado de la joven, que se sabe condenada pero aun así necesita seguir su destino. La cruz de la proa, un añadido del artista, hace referencia al sacrificio de la dama. Las velas simbolizan la vida y dos de ellas ya están apagadas.

La dama de Shalott se tumba en el bote y comienza su viaje por el río, hacia Sir Lancelot, hacia la muerte. A medida que va alejando de la isla, su cuerpo se debilita y su sangre se enfría. Vestida de blanco, sin levantarse, entona su última canción y fallece al llegar a las primeras casas de Camelot. John Everett Millais representa esta escena en un bonito dibujo, con los edificios al fondo, escondidos tras las ramas de los árboles, y una barca diminuta que apenas puede contener el cuerpo sin vida de la joven. La barca, como ya habréis supuesto, es el féretro de la dama.

Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly,
Turned to towered Camelot.
For ere she reached upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died,
The Lady of Shalott.

John Everett Millais, The Lady of Shalott (1854, Art Gallery of South Australia, Adelaida)
La barca atraviesa el pueblo y llega al castillo. El rey y los nobles se acercan conmovidos para ver el cadáver de la infortunada joven. Sir Lancelot, sin saber que ha sido él mismo el desencadenante de la desgracia, comenta: "Tiene un hermoso rostro, que Dios acoja en su seno a la dama de Shalott".

Who is this? and what is here?
And in the lighted palace near
Died the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear,
All the knights at Camelot:
But Lancelot mused a little space;
He said, "She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace,
The Lady of Shalott."

Podemos verle en el grabado de Dante Gabriel Rossetti, que pinta una escena nocturna, como indica el poema de Tennyson (podemos ver las estrellas al fondo). Las velas encendidas de la barca y la antorcha que sujeta uno de los pajes iluminan la escena. El atractivo caballero se inclina hacia la dama de Shalott y la mira arrobado. A Rossetti le interesa más el aspecto romántico de la leyenda, esa potencial historia de amor que ha sido frustrada por la fatalidad del destino.

Dante Gabriel Rossetti, Lancelot and the Lady of Shalott (1857, British Library)
El grabado de Rossetti forma parte de una edición de lujo de los poemas de Tennyson, publicada por Edward Moxon en 1857 y que está ilustrada con 54 grabados realizados por artistas de la época. La otra imagen que acompaña a la balada de La dama de Shalott es un grabado de William Holman Hunt que he dejado deliberadamente para el final, aunque represente un momento anterior de la historia, cuando la joven mira por la ventana a Sir Lancelot. La imagen tiene mucho más contenido del que pueda parecer a simple vista y merece la pena dedicarle algo más de tiempo. Pero antes de analizarla, tenemos que hablar de un primer dibujo que hizo Hunt de este mismo tema en 1850, un boceto para una pintura al óleo que finalmente no ejecutó.

William Holman HuntThe Lady of Shalott (1850, National Gallery of Victoria, Melbourne)
En este dibujo, vemos a la dama situada en medio de un enorme telar cuadrado, en el momento en que se gira para ver a Sir Lancelot. El espejo convexo del fondo, que acaba de quebrarse, refleja la tracería gótica de la ventana y pone en relación a las figuras del hombre y la mujer. Pero la intención del artista era representar el poema completo en una única imagen, así que rodeó el espejo con ocho pequeños medallones, inspirándose en el espejo que aparece en El matrimonio Arnolfini de Van Eyck. En estos círculos, Hunt incluye los diferentes episodios de la historia, que debemos leer en el sentido de las agujas del reloj empezando por el que está arriba del todo:
  1. La torre del castillo en la que vive encerrada la dama de Shalott.
  2. La dama trabajando en su telar.
  3. La dama mirando el espejo.
  4. La aparición de Sir Lancelot.
  5. El quinto medallón está tapado por el cuerpo de la chica, pero corresponde a la escena representada en el dibujo, cuando ve por la ventana al caballero (el dibujo principal sustituye a la imagen del medallón para entendernos).
  6. La dama escribiendo su nombre en el bote.
  7. La dama navegando por el río.
  8. La llegada a Camelot, cuando Sir Lancelot se inclina para observar el cadáver de la joven. 
El proyecto era, como podéis comprobar, bastante ambicioso.

A la hora de hacer el dibujo para el grabado, el artista utilizó como base esta primera versión. Su objetivo era el mismo, pero esta vez, en vez de representar toda la historia de manera literal, en episodios, quiso condensar su esencia. O lo que él entendía que era su esencia, mejor dicho. El resultado no fue del agrado de Tennyson, que se quejó de que el dibujo de Hunt no era fiel al texto del poema. El pintor se defendió diciendo que el arte era una disciplina diferente a la literatura y que por tanto no tenía por qué adaptarse al texto de manera exacta, sino que debía interpretarlo.

William Holman Hunt, The Lady of Shalott (1857, British Library)
En el grabado, Hunt sustituye el telar cuadrado del primer dibujo por una estructura circular. Los hilos que han salido volando rodean a la dama, como si estuviese atrapada en una gigantesca tela de araña. Su cuerpo es muy grande, queda comprimido por los límites del grabado, haciendo más patente la sensación claustrofóbica de su encierro en la torre. Los ocho medallones han sido sustituidos por dos óvalos de gran tamaño. El de la izquierda es una representación de Cristo en Majestad (entronizado, sujetando el mundo con una mano). El de la derecha es una crucifixión.

¿Y qué tiene que ver Cristo con la dama de Shalott? Para entenderlo, hay que intentar meterse en la cabeza de este peculiar artista, un hombre profundamente religioso y que tenía una relación bastante complicada con las mujeres. Uno de los temas iconográficos que más le obsesionaban era la representación de la mujer perdida, que ya había tratado en su famoso cuadro The Awakening Conscience. No en vano, se pasó varios años intentando "meter en vereda" a una de sus modelos, Annie Miller, con la intención de convertirla en una dama y casarse luego con ella. El plan le salió rana porque Annie Miller no estaba dispuesta a dejarse mangonear.

El caos de la escena representada por Hunt refleja las consecuencias del acto de rebeldía de la dama de Shalott, que ha decidido tomar la iniciativa en una relación amorosa, en vez de esperar a que el caballero dé el primer paso. El mundo que rodea a la joven se desmorona. El cabello suelto de la dama, sus brazos desnudos y sus pies descalzos simbolizan su sexualidad liberada. Esta ruptura de las normas básicas de convivencia entre hombres y mujeres lleva aparejada un castigo, el ostracismo o la muerte social, que en el caso de la dama de Shalott es una muerte literal.

Según cuenta el evangelio de San Lucas, cuando fallece Jesucristo "las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora nona, se oscureció el sol y el velo del templo se rasgó por la mitad." Este eclipse aparece representado en el óvalo de la derecha. Las columnas salomónicas del telar podrían estar haciendo alusión al templo de Salomón y el tapiz deshilachado de la dama haría referencia al velo rasgado. ¿Y quién había tejido el velo del templo? La Virgen María, ejemplo absoluto de virtud femenina para el cristianismo. Al rebelarse, la dama de Shalott se convierte en la antítesis de la Virgen, en la figura de la mujer perdida que tanto obsesionaba al artista. Un simbolismo algo rebuscado, pero así son las obras de este pintor.

William Holman HuntThe Lady of Shalott (1886-1905, Manchester City Art Gallery)
Varios años más tarde, William Holman Hunt pintó dos versiones al óleo de esta misma escena, en las que cambian los motivos representados en los óvalos que flanquean el espejo. En la versión de Manchester, volvemos a ver a Cristo en Majestad, esta vez a la derecha, y la oración en el Monte de los Olivos a la izquierda. Cristo se sacrifica por la humanidad, mientras que la dama de Shalott se sacrifica por vicio. En la versión del Wadsworth Atheneum, de mayor tamaño, la referencia a la Virgen es directa. Podemos verla de rodillas, junto a su hijo recién nacido, justo detrás de la dama de Shalott, espalda contra espalda, como buenas antagonistas. Al otro lado, tenemos a Hércules cogiendo una de las manzanas del jardín de las Hespérides, un referente mitológico del deber cumplido.

Otra de las interpretaciones de esta pintura tan compleja, perfectamente compatible con la que hemos visto, está relacionada con el trabajo artístico en general. Para que el artista pueda llevar a cabo su tarea, simbolizada por el tapiz de la dama, debe aislarse del mundo exterior y no dejarse tentar por los placeres de la carne.

Un cuadro complicado, con muchas lecturas posibles. La última obra maestra de un artista obsesionado con la religión, la moralidad y el trabajo bien hecho.

William Holman Hunt, The Lady of Shalott (1890-1905, Wadsworh Atheneum, Hartford)

Principales fuentes utilizadas para escribir este artículo:
Lord Tennyson, The Lady of Shalott (segunda versión)
Jan Marsh, Pre-Raphaelite Women: Images of Femininity in Pre-Raphaelite Art
Jan Marsh, The Pre-Raphaelite Sisterhood
British Library: Stephanie Forward, An Introduction to 'The Lady of Shalott'
Victorian Web: Andrew Leng, The Ideology of 'eternal truth': William Holman Hunt and The Lady of Shalott 1850-1905
National Gallery of Victoria: Alison Inglis y Cecilia O'Brien, The Breaking of the Web: William Holman Hunt's Two Early Versions of the Lady of Shalott


Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

3 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante. El cuadro de Waterhouse, precioso, con la dama de roja cabellera y que transmite perfectamente el sufrimiento de alguien que huye y, a la vez, busca. Es una pintura que, desde que la conozco, me ha tenido fascinada por su fuerza y cuanto cuentas sobre ella se agradece mucho. Las pinturas de Hunt también son muy interesantes así como el dibujo de Siddal perop, vaya, a mi el cuadro de Watherhouse me sugiere tanto que casi me deslumbra. Gracias!

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Gloria. A mi también me encanta el cuadro de Waterhouse, es hipnótico, aunque el que pintó con la dama vestida de rojo me parece también estupendo, transmitiendo el mismo mensaje pero de una forma sutil y contenida. Las versiones de los prerrafaelitas son "obras menores", quitando el cuadro de Hunt, supongo que por eso no destacan tanto, pero son interesantes en la forma que tienen de enfocar el tema.

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  2. Muy buen aporte. Incluí el artículo en mi blog:

    http://elartederubenreveco.blogspot.com.ar/2017/10/la-influencia-de-los-prerrafaelistas.html

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