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27 de mayo de 2017

Los comedores de patatas de Vincent Van Gogh

Marga Fdez-Villaverde
Vincent Van Gogh, Los comedores de patatas (abril-mayo 1885, Museo Van Gogh, Ámsterdam) 
Poco se puede decir de Los comedores de patatas, la primera gran obra maestra de Vincent Van Gogh, que no haya explicado él mismo en sus cartas a su hermano Theo. La pintó cuando estaba en Nuenen, un pueblo del sur de Holanda al que se había ido a vivir en diciembre de 1883, para estar más cerca de su familia. Su padre, Theodorus Van Gogh, un pastor protestante bastante estricto, estaba destinado allí. Nada más llegar, Vincent se instaló con ellos en la vicaría y montó su estudio en un pequeño anexo que había en la parte posterior del edificio (es la casita que sobresale a la derecha, en la foto).

La vicaría de Nuenen
La convivencia no fue precisamente plácida y después del fallecimiento de su progenitor, a finales de marzo de 1885, Vincent se marchó a un estudio propio y empezó a pintar Los comedores de patatas a partir de los bocetos y estudios que había estado haciendo durante los meses anteriores. Nunca había pintado un cuadro tan ambicioso, formado por tantas figuras y con una composición tan compleja. Le costó mucho trabajo, pero quedó satisfecho con el resultado. Sin embargo, antes de lanzarse a pintar el cuadro, hizo unas litografías a partir del dibujo original, con la imagen, lógicamente, invertida.

Vincent Van Gogh, Comedores de patatas (1885, litografía, Museo Van Gogh, Ámsterdam)
Vincent Van Gogh - Bocetos para Los comedores de patatas (marzo-abril 1885, Museo Van Gogh, Ámsterdam)
A la hora de pintar esta obra, es bastante probable que Van Gogh se inspirase en un cuadro del mismo tema del holandés Jozef Israëls, un pintor realista al que admiraba mucho. En una carta que le escribe a su hermano Theo el 11 de marzo de 1882, tres años antes de pintar Los comedores de patatas, comenta que había visto expuesto en La Haya un cuadro pequeño de Israëls que representaba una familia de trabajadores, 5 o 6 figuras, comiendo ante una mesa. Si no es el que se conserva el Museo Van Gogh de Ámsterdam, que no es precisamente pequeño, sí que pudo otra versión parecida, ya que Israëls pintó este tema varias veces.

Jozef Israëls, Familia campesina a la mesa (1882, Museo Van Gogh, Ámsterdam)
Para entender bien lo que quiso expresar Van Gogh en su famoso cuadro, lo mejor es dejar que nos lo explique él mismo. En una carta que le escribió a Theo el 30 de marzo de 1885, se explaya bien a gusto sobre su obra:
Verás, yo he querido pintarlo de forma que la gente se haga a la idea de que estas personas, que están comiendo sus patatas a la luz de su pequeña lámpara, han labrado la tierra ellos mismos, con esas manos que están metiendo en el plato; por tanto, trata del trabajo manual y de que ellos se han ganado honestamente su comida [...] Podría ser muy bien una pintura de verdaderos campesinos. Sé que lo es. Y el que prefiera ver a bellos e insulsos campesinos, que los pinte. Yo, por mi parte, estoy convencido de que, a la larga, dará mejor resultado pintarlos en su tosquedad que utilizar una dulzura convencional [...] Una pintura de campesinos no debe estar perfumada.
En este segundo párrafo, Vincent está criticando un tipo de realismo edulcorado que se había puesto de moda en Francia en esa época. Las obras de Jules Bastien-Lepage podrían ser un buen ejemplo de lo que él denomina "bellos e insulsos campesinos". Para Van Gogh, el modelo a seguir era el de Jean-François Millet, un artista que sabía pintar trabajadores de verdad, auténticos, sin idealizar. Los tonos terrosos que utiliza Van Gogh en esta época los toma prestados de las pinturas de Israëls y Millet. Consideraba que los campesinos debían pintarse con los mismos colores de la tierra que cultivaban. De hecho, en el caso de Los comedores de patatas, Van Gogh afirmó que los había querido pintar del color de una patata llena de tierra, sin lavar.

Campesinos "perfumados" de Jules Bastien-Lepage, La cosecha (1877, Museo d'Orsay, París)
Campesinos "sin perfumar" de Jean-François Millet, El Ángelus (1857-1859, Museo d'Orsay, París)
Cuando le escribe la carta a Theo, aún no había terminado el cuadro, tenía que darle los últimos retoques. Para no fastidiarlo en el último momento, retocando más de la cuenta en un arrebato, había llevado el lienzo al taller de un amigo suyo en Eindhoven:
Creo que los comedores de patatas acabarán por salir. Los últimos días son siempre peligrosos para un cuadro, como ya sabes, porque si la pintura no se ha secado del todo no puedes retocarlo con un pincel grande, a riesgo de estropearlo. Los cambios deben hacerse fría y pausadamente, con un pincel pequeño. Por eso me lo llevé y le pedí a mi amigo que no me permitiese arruinarlo esta forma, y he estado yendo a su taller para hacer estos pequeños retoques.
Como explica en la carta, la intención de Vincent fue pintar algo "genuino y honesto". No le importaba que la gente lo encontrase feo, estaba mentalizado de que sucedería así. Las manos enormes y nudosas de estas personas, las facciones marcadas de sus rostros, que casi parecen cinceladas, expresaban a la perfección la vida dura del campo. Lo importante era pintar campesinos de verdad, y Vincent estaba convencido de que había conseguido hacerlo.

La figura de la mujer que está sentada frente a nosotros, a la derecha, está basada en uno de los retratos que pintó de una joven granjera llamada Gordina de Groot, una obra que ya hemos explicado en el blog El cuadro del día. Cuando la chica se quedó embarazada, todo el pueblo empezó a mirar a Vincent de reojo, aunque más tarde se demostró que no había sido él.

Vincent Van Gogh, Cabeza de mujer. Gordina de Groot (marzo 1885, Museo Van Gogh, Ámsterdam)
Aunque el cuadro aún no estaba listo para enviárselo a Theo, lo que Vincent tenía muy claro era que debía exponerse con un marco de color dorado o cobrizo, o en su defecto en una pared de ese mismo tono, puesto que este color haría resaltar los azules con los que había pintado las sombras. (El naranja y el azul son tonos complementarios y brillan mucho más cuando están colocados uno junto al otro). Además, el color oro tendría otra función, la de sustituir la luz de la chimenea que debería verse reflejada en las paredes de la cabaña, pero que él había dejado deliberadamente fuera del lienzo. Como las figuras son tan oscuras, un resplandor dorado alrededor de ellas las habría empujado visualmente hacia atrás, alejándolas del espectador. De esta otra manera, el resplandor cálido del fuego lo proporcionaría el marco, y las figuras seguirían siendo cercanas. Es un poco difícil de explicar con palabras, pero si colocamos el cuadro sobre un fondo gris y uno naranja, entenderemos mejor lo que Vincent quería decir: el fondo gris hace que los colores se vean más apagados y mortecinos, mientras que con el naranja, la piel de los campesinos y las zonas de luz brillan mucho más.

Sobre el fondo gris, los colores del cuadro quedan mucho más mortecinos
¿Os apetece saber cómo era el exterior de las cabañas en las que vivía esta gente? En este otro cuadro, que pintó en mayo de 1885, podemos verlo. Eran una especie de "chalets" adosados, divididos interiormente por la mitad, pero que compartían tejado y una chimenea central. En la fachada de esta casa, podemos ver claramente las dos puertas de entrada, una para cada familia. Las ventanas son iguales que las que aparecen en el fondo de Los comedores de patatas.

Vincent Van Gogh, La cabaña (mayo 1885, Museo Van Gogh, Ámsterdam)
Cinco años más tarde, cuando Vincent Van Gogh estaba internado en el hospital de Sant-Rémy, se le ocurrió la feliz idea de hacer un remake de Los comedores de patatas. (En esa época, aquejado por crisis imprevistas que le impedían trabajar de forma continua, versionó muchas obras propias y ajenas.) Al final no pintó el cuadro, pero sí que se conserva un boceto del mismo, con una composición aún más compleja que la del lienzo original, llena de esas curvas y espirales tan típicas de este periodo.

Vincent Van Gogh, Interior con diez figuras (marzo-abril 1890, Museo Van Gogh, Ámsterdam)
Supongo que a estas alturas, estaréis ya saturados de tanta patata, pero por si alguien se ha quedado con hambre, os dejo aquí un bodegón patatil que pintó ese mismo año en Nuenen, experimentando con una técnica muy complicada que con el tiempo le haría famoso: pintar una obra completa utilizando variaciones de un mismo tono, que es lo que hizo años después con sus archiconocidos girasoles sobre fondo amarillo

Vincent Van Gogh, Cesta de patatas (septiembre 1885, Museo Van Gogh, Ámsterdam)

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

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