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25 de agosto de 2014

La mutilación de Madame Manet

Marga Fdez-Villaverde
Edgar Degas, Monsieur y Madame Manet (1868-1869), Museo de Arte Municipal de Kitakyushu
Edgar Degas, Monsieur y Madame Manet (1868-1869), Museo de Arte Municipal de Kitakyushu. 
La historia de este cuadro es bastante curiosa. Es un doble retrato que hizo Edgar Degas de su amigo Édouard Manet y de su esposa Suzanne Leenhoff, de los que hablamos largo y tendido hace no mucho tiempo en esta otra entrada: Léon Köella, el hijo secreto de Manet. Suzanne era una mujer encantadora y una pianista excelente, siempre dispuesta a sentarse al piano para amenizar cualquier velada. Así es precisamente como la pintó Degas, mientras que a Manet le retrata repantingado en un sofá blanco con gesto pensativo, o más bien aburrido de tener que escuchar a su señora aporrear las teclas (según parece el hombre tenía nulo oído musical). Muy orgulloso del resultado, Degas le regaló el retrato a Manet, y éste se lo pagó con un bodegón de ciruelas que a Degas le gustó mucho.

No mucho tiempo después, Degas fue de visita a casa de los Manet y descubrió horrorizado que su amigo había mutilado el cuadro sin ningún miramiento, cortando la figura de Suzanne por la mitad. Degas le pidió explicaciones pero Manet no se las quiso o no se las supo dar, así que enfadado, agarró el cuadro y salió por la puerta sin ni siquiera decir adiós. Cuando llegó a su casa, empaquetó cuidadosamente el bodegón de las ciruelas y se lo envió a Manet acompañado de una breve nota: "Monsieur, je vous renvoie vos Prunes" (Monsieur, le devuelvo sus ciruelas).

Por lo que parece, Manet consideraba que Degas no había pintado a Suzanne lo suficientemente guapa y para compensar a la pobre mujer, la volvió a retratar él mismo tocando el piano. Las dos obras están pintadas en el mismo lugar: la silla en la que está sentada Suzanne es la misma, coinciden los sofás cubiertos con las fundas blancas y en el fondo del cuadro de Degas, aunque abocetado, se intuyen también las líneas doradas de los paneles de la pared. Era el apartamento de la madre de Manet, en la rue de Saint-Pétersburg, donde el matrimonio se había trasladado a vivir en 1866. La verdad es que Suzanne tampoco sale especialmente favorecida en el cuadro de Manet, pero si la obra sobrevivió a la quema, es de suponer que el artista la encontró lo suficientemente buena.

Édouard Manet, Madame Manet al piano (h.1868), Museo d'Orsay, París
Édouard Manet, Madame Manet al piano (h.1868), Museo d'Orsay, París
Suzanne Manet en esa época
Al cabo de un tiempo, cuando se calmaron un poco los ánimos, Degas y Manet hicieron las paces. Degas se ofreció a restaurar el cuadro para devolvérselo a Manet, pintando a Suzanne más mona. Manet le dijo que vale, pero no le devolvió las ciruelas, porque ya las había vendido. El caso es que Degas lo fue dejando y dejando, Manet falleció y en la época en que se hizo esta fotografía, casi treinta años después de la pelea, el cuadro seguía colgado en la pared de su casa, con la pianista aún mutilada (el otro cuadro que se ve abajo es un bodegón de Manet titulado El jamón).

Edgar Degas y Albert Bartholomé (1895-1897)
Edgar Degas y Albert Bartholomé (1895-1897)
Unos años más tarde, Degas decidió ponerse manos a la obra y cosió una franja de lienzo en la derecha del cuadro para repintar a Suzanne, pero volvió a darle pereza y la obra se quedó tal y como la vemos ahora: el testimonio de una bronca monumental entre dos maestros de la pintura francesa.

Nota: la historia del cuadro se conoce gracias a una entrevista que le hizo a Degas mucho tiempo después el galerista Ambroise Vollard, que le preguntó por el lienzo al verlo en su estudio.

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

5 comentarios:

  1. Jordi Medallo Muñiz25 de agosto de 2014, 17:16

    Enfado de "divos". Anda que la escena debió ser buena.

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  2. Es genial tu descripición. Me encanta haber conocido esta anécdota!

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  3. Normal que se enfadase el ñobre Degas, que le pinta el cuadro con todo su cariño y el otro desgraciado va y lo recorta...

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  4. Que historia tan interesante. Me sonaba, pero no la recordaba. Felicidades por la entrada y por el blog

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  5. Muchas gracias, Alejandro :-) La verdad es que la historia del arte está llena de anécdotas geniales.

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