Puedes suscribirte al RSS

Introduce tu Email

27 de julio de 2014

La alegoría de la Caridad, una familia numerosa

Marga Fdez-Villaverde
Tino di Camiano - La Caridad
Tino di Camiano, La Caridad (h.1321), Museo Bardini, Florencia. 
A partir del siglo XIV, empezó a difundirse por Europa el tema iconográfico de la Caridad como madre abnegada de familia numerosa. La pobre mujer aparece siempre rodeada de niños y niñas de corta edad a quienes amamanta, arropa, alimenta y atiende con paciencia infinita. Evidentemente, la cuestión de la crianza común de la prole todavía no se había puesto sobre la mesa. De hecho, este tema era perfecto para recordar a las mujeres sus "obligaciones" domésticas, equiparando la virtud cristiana de la caridad con los roles de madre y cuidadora. ¿Quieres ganarte el cielo? Pues ya sabes, monina, a pringar en casa sin rechistar.

Uno de los primeros artistas en representar el tema fue el escultor gótico sienés Tino di Camaino. Se piensa que el origen de esta iconografía fue la imagen de la Virgen María amantando a su hijo, que a su vez provenía de las representaciones de la diosa Isis con su hijo Osiris. A diferencia de estas dos mujeres, la Caridad suele tener una prole más extensa. En este caso concreto, la vemos con un par de gemelos encaramados a sus piernas para llegar a la fuente de alimento. La postura de la mujer no está clara del todo, pero da la impresión de estar sentada y tener a los niños sobre las rodillas.

A partir del Renacimiento, para que se diferenciase bien de las representaciones de la Virgen con el Niño y San Juan Bautista, lo habitual es que la Caridad tuviese al menos tres hijos o hijas. Para no saturar las composiciones, los artistas pintaban generalmente tres criaturas y solo los más generosos aumentaban este número. Esta Caridad de Lucas Cranach el Viejo, que pintó varias versiones del tema, intenta poner orden agarrando con firmeza a su hija del brazo, mientras el niño se le sube por la pierna. No deja de ser curioso que la pequeña lleve una muñeca vestida, cuando toda la familia va en pelota picada.

Lucas Cranach el Viejo - La Caridad
Lucas Cranach el Viejo, La Caridad (1537-1550), National Gallery, Londres
La Caridad manierista de Cecchino del Salviati, un pintor muy influenciado por Miguel Ángel, retuerce su elástico cuerpo para atender a unos y a otros: mamá tengo sueño, mamá tengo pupa, mamá me ha pegado. Es tan eficiente que hasta le sobra una mano para agarrar por el pescuezo a un inocente pavo, chivo expiatorio del estrés al que está sometida.

Cecchino del Salviati - La caridad
Cecchino del Salviati, La Caridad (1554-1558), Galleria degli Uffizi, Florencia
De las varias versiones que hizo Guido Reni de la Caridad, he escogido la que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York por el cariño con que atiende sus tres hijos. En teoría, para que la Caridad sea una mujer caritativa, valga la redundancia, no debe mostrar nunca signos de fatiga o de hartazgo. Ha de controlar sus nervios, por muy desbordada que esté, y poner cara de madre amantísima para la foto, aunque esté poniéndose verde de rabia como es el caso. (Es broma, el tono verdoso de esta buena mujer debe estar causado por algún pigmento que, muy oportunamente, ha variado de color con el paso del tiempo.)

Guido Reni - La Caridad
Guido Reni, La Caridad (h.1630), Metropolitan Museum, Nueva York
La Caridad del pintor holandés Joachim Wtewael es directamente de otro mundo. Además de cuatro churumbeles, también tiene un zoológico en casa: perro, gato y loro. ¡Y encima sonríe! Por suerte, ha conseguido destetar a dos de sus criaturas, lo que le ha venido estupendamente al gato, que ha encontrado una víctima fácil con la que compartir plato.

Joachim Wtewael - La Caridad
Joachim Wtewael, La Caridad (1627), colección particular
Esta otra Caridad pintada por Francesco de Mura se las apaña con solo dos brazos para dar el pecho a un bebé, arropar a otro y consolar a un tercero, que se ha asustado al ver la salvajada que está haciendo el pelícano de la esquina. En la iconografía cristiana, el pelícano que se abre el pecho con el pico para alimentar a sus crías con su propia carne era una representación simbólica del sacrificio de Jesucristo (y en este caso, también de la Caridad, que no dejaba de ser una alegoría religiosa). Ya sé que es un pelícano bastante raro, pero teniendo en cuenta que la obra es de mediados del XVIII, tampoco podemos pedir milagros.

Francesco de Mura - La Caridad
Francesco de Mura, La Caridad (1743-1744), Art Institute, Chicago
Una de las representaciones más famosas de la Caridad es la de William Adolphe Bouguereau, con la que ganó la medalla de honor de la Exposición Universal de París de 1878. A pesar de tener que hacerse cargo de cinco niños muy pequeños (el récord de las que hemos visto hasta ahora), su rostro es de una serenidad pasmosa. Recuerda un poco a la Madonna de Brujas de Miguel Ángel. Desde luego, esta Caridad no tiene pinta de que vaya a perder los nervios en ningún momento. El artista la pinta también como vencedora de la avaricia, la antagonista tradicional de la caridad, por eso está pisando una vasija llena de monedas. Los libros que tiene uno de los niños bajo el brazo podrían ser el el Antiguo y el Nuevo Testamento.

William Adolphe Bouguereau, La Caridad (1878), colección particular
Unos años antes, Bouguereau había pintado otra versión más actualizada del tema, representando a la Caridad como una madre indigente que pedía limosna a las puertas de la iglesia de la Madeleine de París. La obra se expuso en el Salón de 1865 y, aunque tuvo éxito, también recibió críticas. En esa época ya había triunfado el realismo y el cuadro de un pintor académico como Bouguereau resultaba demasiado teatral y edulcorado en comparación con las obras que se estaban haciendo. Las figuras de Bouguereau eran demasiado bellas, muy de cartón piedra, alejadas de las representaciones veristas que realmente removían conciencias.

William Adolphe Bouguereau, La Caridad (1865), Galería de Arte Municipal de Birmingham
Y terminamos el paseo con una de las versiones más originales de la Caridad, realizada por Honoré Daumier en 1848. Acababa de proclamarse la Segunda República en Francia y el gobierno necesitaba una imagen que representase el nuevo país. Se convocó un concurso público en el que participaron más de setecientos artistas. Daumier, que por aquel entonces solo era conocido como caricaturista de periódicos, quedó en el puesto número once. Su boceto de La República es una reinterpretación en clave política del tema de la Caridad.

Honoré Daumier, La República (1848), Museo d'Orsay, París
La República-Caridad de Daumier es una mujerona bien plantada y musculosa, que sujeta la bandera francesa mientras dos infantes se autoabastecen de sus generosos pechos. El retoño que está a sus pies está leyendo un libro. El mensaje de la obra estaba claro: la república debía ser una institución fuerte, capaz de alimentar a su prole y de procurarle una buena educación. La postura del pequeño lector, con la cabeza apoyada en la mano, era la que se usaba tradicionalmente para representar a los pensadores e intelectuales. Evidentemente es un niño, no una niña, ya que todavía estaban a años luz del concepto de una educación igualitaria. Y por supuesto la cuidadora sigue siendo una mujer. El mensaje político es estupendo, no lo vamos a negar, pero los roles de género siguen intactos.

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

4 comentarios:

  1. La de Lucas Cranach no la tengo en mi cole de la la caridad, Si no fuera molestia se la piyo, esa, y otra, siempre que de una manera, filantrópicamente hablando, useasé por caridá usté me la prestase... ¡que me voy de tema!, juas.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Pero cómo te va a decir que no la Caridad? Coge lo que quieras, que es gratis :-)

      Eliminar
  2. es la única modelo que me cuadra por rostro y orejas
    http://www.harteconhache.com/2013/01/filis-la-primera-dominatriz.html
    (igual la National Galery la tiene un poco adelantá)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí que se da un aire, más por las orejas que por el rostro, en mi opinión. Vete tú a saber cómo han calculado las fechas. Lo que pone en la web sobre el cuadro y la datación es esto: Charity is shown here as a woman suckling a baby with two more children by her side; the small girl on the left holds a doll. It was common to show Charity as a woman with children from the 14th century onwards.

      This particular form of the device occurs only after 1537. Cranach himself mentions two pictures of Charity when listing his work in Augsburg (1550-1).This need not be one of those but is probably a late work.

      Eliminar

Coprights @ 2016, Blogger Templates Designed By Templateism | Templatelib