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31 de mayo de 2014

Deborah Haden, la hermana cegata de Whistler

Marga Fdez-Villaverde
James McNeill Whistler, Leyendo a la luz de la lámpara
James McNeill Whistler, Leyendo a la luz de la lámpara (3º estado, 1858)
Hunterian Art Gallery, Universidad de Glasgow. 
En noviembre de 1858, el pintor norteamericano James McNeill Whistler se fue a Londres a pasar una temporada a casa de su hermana Deborah (la señora que se está comiendo el libro en la imagen de arriba). Deborah estaba casada con el cirujano, grabador y coleccionista de arte Francis Seymour Haden, un británico pluriempeado que manejaba con la misma pericia el buril que el bisturí. Durante ese tiempo, Deborah, Francis y sus hijos, posaron como modelos para varias obras del artista.

Cuando al año siguiente, de regreso en París, el jurado del Salón tuvo la desfachatez de rechazar el óleo En el piano, Whistler se enfadó tanto que se mudó definitivamente a Londres. Allí siguió visitando y retratando a la familia de su hermana y en 1860, logró exponer el cuadro rechazado en la Royal Academy de Londres, con buenas críticas por parte del público. (A pesar de que era también una institución muy carca, en este caso demostraron tener más juicio que los franceses.)

James McNeill Whistler, En el piano
James McNeill Whistler, En el piano (1858), The Taft Museum, Cincinnati
Hoy en día, la obra de Whistler puede parecernos poco revolucionaria pero para sus contemporáneos, era excesivamente moderna. Gran parte del público consideraba que sus figuras abocetadas estaban a medio terminar y no les entraba en la cabeza que pudiese distorsionar deliberadamente las perspectivas o que utilizase esos colores tan intensos (usar un negro tan puro era casi un sacrilegio). Para ellos, los cuadros de Whistler no pasaban de la categoría de bocetos y para colmo, estaban mal hechos.

En el piano es la primera obra maestra de Whistler. Es un retrato de su hermana Deborah tocando el piano bajo la atenta mirada de su primogénita Annie, la sobrina favorita del artista. En una composición de este tipo, las figuras deberían sostenerse en el espacio gracias a su relación con las líneas horizontales y verticales del fondo. Sin embargo, Whistler ha optado por curvar los extremos de las horizontales hacia arriba (fijáos en la moldura de la pared y los marcos de los cuadros). Esto provoca una inestabilidad que resulta incómoda a ojos del espectador y lo que debería ser una escena doméstica relajada, se convierte en algo ligeramente perturbador. También inquieta el hecho de que los cristales de los cuadros reflejen la pared opuesta de la habitación, aunque no podamos distinguir ningún detalle. Whistler utiliza este recurso para crear una obra "3D" y nos coloca psicológicamente dentro de la sala, entre las figuras y la pared del fondo.

James McNeill Whistler, Armonía en verde y rosa. La sala de música
James McNeill Whistler, Armonía en verde y rosa. La sala de música (1860-1861)
Freer Gallery, Washington
Unos años más tarde, Whistler volvió a pintar a su hermana en el lienzo Armonía en verde y rosa. La sala de música. Es un cuadro magnífico, pero algo más inquietante que el anterior. En un espacio demasiado reducido, el artista pinta a tres figuras aisladas que aparentemente no tienen conexión entre sí: su sobrina Annie leyendo, Deborah reflejada en el espejo y tocando otra vez el piano (podemos deducirlo por su postura) e Isabella Boot, una amiga de la familia que va vestida de amazona. Es la misma estancia que la del cuadro anterior y la perspectiva vuelve a ser incorrecta. Whistler inclina el suelo hacia nosotros y nos echa las figuras visualmente encima. El juego del espejo hace que sea difícil entender el espacio y no sabemos bien dónde se sitúa realmente el piano. El colorido es arriesgado, pero muy armonioso, con ese suelo granate tan intenso y el poderoso contraste entre el blanco y el negro.

James McNeill Whistler, La sala de música
James McNeill Whistler, La sala de música (1859), Hunterian Art Gallery, Universidad de Glasgow
En esta distendida escena doméstica, volvemos a ver a la hermana de Whistler, esta vez junto a su marido Francis Seymour Haden (izquierda) y el socio y amigo de éste, James Reeves Traer (centro). Es otra vez la misma habitación, pero dibujada desde un ángulo distinto. Al fondo a la izquierda, se distinguen claramente el espejo, la repisa, el jarrón y la ventana de Armonía en verde y rosa. El grabado es ligeramente anterior al cuadro y por lo que parece, los Haden aún no habían comprado las cortinas floreadas que veíamos en el lienzo. Los tres personajes están leyendo y Deborah vuelve a tener el libro pegado a la nariz. La verdad es que era muy corta de vista y acabó por quedarse ciega en su vejez. En este otro grabado, Whistler la retrata de nuevo leyendo el periódico en la cama. Delicioso el detalle de la zapatilla en el suelo.

James McNeill Whistler, Leyendo en la cama o La zapatilla
James McNeill Whistler, Leyendo en la cama o La zapatilla (1858), Art Institute of Chicago
La relación entre los hermanos se enfrió bastante a raíz de una pelea en la que se enzarzaron Whister y su cuñado Haden el 26 de abril de 1867, durante un viaje a París. Tres días antes, había fallecido repentimamente el doctor Traer (el socio de Haden que aparecía en el grabado La sala de música), por algún oscuro motivo relacionado con el alcohol. Haden se apresuró a organizar el entierro en París y Whistler, que consideraba que deberían haber trasladado sus restos a Londres, le recriminó las prisas, diciéndole que no estaba mostrando ningún respeto por el difunto. La discusión se les fue de las manos y el pintor acabó empujando a su cuñado a través del vidrio de un escaparate. Whistler y Haden no volvieron a dirigirse la palabra nunca más. Deborah tardó bastante tiempo en hacer las paces con su hermano, pero las cosas ya nunca volvieron a ser igual.


Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

2 comentarios:

  1. yo tampoco le hablaría más, salir empujado a través de una vidriera no debe ser una experiencia religiosa.
    Un tipo que muere de viejo muy relacionado con el mundillo de la pintura tanto en París como en Londres pero que tiene poca obra por ahí, (o está en "privè").
    Los "nudes" son demasiado raros, emborronados. Estoy por entender le, algo me ayudaste ya en el anterior post.
    Un saludo, y que tengas buena ópera

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  2. Yo le voy descubriendo poco a poco, y me gusta lo que veo :-) Un tipo interesante.
    La ópera estupenda, gracias.

    ResponderEliminar

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