2 de mayo de 2014

Ford Madox Brown y el trabajo en la Inglaterra victoriana

Ford Madox Brown - Work - Trabajo
Ford Madox Brown, Work (1852-1865), Manchester Art Gallery

Sin lugar a dudas, Work es la obra maestra del pintor británico Ford Madox Brown, un artista victoriano vinculado a la Hermandad Prerrafalita. Es un lienzo abigarrado, que nos abruma con su colorido intenso y su detallismo excesivo. A primera vista, la composición resulta confusa y hace que nuestros ojos salten erráticamente de un elemento a otro, sin que nos quede clara la historia que se está contando. Ford Madox Brown era consciente de la complejidad de la obra y no quería arriesgarse a que cualquier crítico listillo pudiese malinterpretarla. Así que cuando el cuadro se expuso por primera vez en Londres, se ofreció voluntario para escribir el texto del catálogo, explicando su obra con todo lujo de detalles: An exhibition of Work and other paintings by Ford Madox Brown at the Gallery, 191 Piccadilly (opposite Sackville Street), 1865.

Ford Madox Brown
Ford Madox Brown (hacia 1864)

Ford Madox Brown acababa de leer un libro del historiador Thomas Carlyle titulado Past and Present. En esta obra, Carlyle argumentaba que el trabajo debía valorarse en función del significado que tuviese para el desarrollo de la sociedad, y que su finalidad debía ser mejorar la vida de la comunidad, no proporcionar un beneficio económico. Fascinado por la lectura, Brown decidió pintar un cuadro ambientado en su propia época que reflejase las teorías de Carlyle.

En una de las calles cercanas a su estudio, en el barrio londinense de Hampstead, unos trabajadores estaban perforando el suelo para mejorar la red de cañerías. Estos obreros itinerantes, que viajaban por todo el país construyendo infraestructuras para el bien común, eran popularmente conocidos con el nombre de navvies (abreviatura de navigators). Eran los protagonistas perfectos para su cuadro, y les pidió que posasen para él.

Ford Madox Brown - Work - Trabajo
El grupo de navvies trabajando en la red de cañerías de Hampstead

Toda la composición de la obra gira en torno al trabajo de estos hombres, gracias al cual muchas familias iban a poder disfrutar de agua potable. En esa época, no era muy recomendable beber agua en las ciudades, ya que solía estar contaminada y se corría el riesgo de contraer el cólera. El hombre de camisa amarilla y chaleco rojo, que lleva un periódico bajo el brazo, es un vendedor ambulante de cerveza, una bebida bastante más fiable. Lleva el ojo izquierdo a la funerala, porque la noche anterior ha tenido que sacar a empujones a un borracho de su local y ha recibido un guantazo de propina (no me lo invento, es lo que cuenta Ford Madox Brown en su explicación de la obra).

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Los pensadores y los desempleados

A la derecha de los navvies, vemos a dos señores supuestamente ociosos apoyados en una valla. No son jubilados mirando una obra, aunque lo parezca. Según Brown, son los brainworkers, intelectuales que consiguen cambiar la forma en que trabaja la gente gracias a sus ideas revolucionarias. En este caso concreto, tienen nombre y apellido. El del sombrero es Thomas Carlyle, el que había escrito el libro que sirvió de inspiración para el cuadro, y el de negro es el reverendo Frederick Denison Maurice, fundador del Working Men's College, la primera escuela para adultos donde se impartía formación a los trabajadores para que pudiesen mejorar sus expectativas laborales. Ford Madox Brown, al igual que otros miembros de la Hermandad Prerrafaelita, colaboraban dando clases en esta escuela.

El resto de personajes del cuadro son gente que no puede, no sabe o no necesita trabajar. El grupo de personas que está descansando en la ladera situada tras la valla son los que no pueden trabajar. Son inmigrantes irlandeses que acaban de llegar del campo, buscando nuevas oportunidades en la ciudad, pero de momento están en paro. Entre ellos, destaca una joven pareja que alimenta a su primogénito recién nacido con una papilla de gachas frías. En la calle de la derecha, unos hombres anuncio hacen campaña electoral para el candidato al parlamento local Bobus Higgins, un richachón corrupto y sin escrúpulos que se había forrado a base de vender salchichas baratas de carne de caballo.

Ford Madox Brown - Work - Trabajo
Los peatones caminando por la pasarela

Los obreros han dejado una estrecha pasarela a la izquierda para que pasen los peatones. El primero de la fila es un pobre miserable que vende hierba pamplina para alimentar a los canarios y a los jilgueros. Es un tío muy raro, pero inofensivo. Le sigue una joven adinerada, cuyo único oficio es ponerse guapa para que la admiren los demás. Tras ella, vemos a una madre de familia acomodada con su hijito agarrado a las faldas, que trabaja como voluntaria para la liga antialcohólica y que va repartiendo folletos a los navvies. La pobre mujer está convencida de su gran labor social, porque ya se sabe que los obreros, pobres ignorantes, son todos unos borrachines y unos pecadores.

Ford Madox Brown - Work - Trabajo
Los millonetis a caballo

Al fondo de la calle, un hombre y su hija pasean tranquilamente a caballo. Las obras les obligan a cambiar su ruta. Van vestidos de forma elegante, pero no ostentosa, por lo que se deduce que son tan ricos que no necesitan aparentar. Ford Madox Brown nos dice que son buena gente, de los que colaborarían filantrópicamente con los proyectos de los dos pensadores de la valla. Detrás de ellos se ve el edificio del Flamstead Institute of Arts, donde el profesor Snoox está repitiendo su charla sobre los hábitos del gato doméstico, mientras varios mininos pasean por el tejado dispuestos a dejarle mal.

Ford Madox Brown - Work - Trabajo
Los niños huérfanos con su perro

El grupo más entrañable es el de los cuatro huérfanos harapientos. Su madre ha muerto hace poco (lo sabemos porque el bebé lleva un lazo negro en el brazo en señal de luto) y su padre es un borrachín que no trabaja y que se pasa los días bebiendo ginebra en el pub. La mayor, de unos diez años, es la encargada de cuidar a sus hermanos. Lleva puesto un vestido rojo poco adecuado para su edad, que le queda enorme y que se ha ajustado como ha podido. Está tirando del pelo al elemento de su hermano, para que deje de jugar con la carretilla de los obreros. La hermana pequeña mordisquea la parte superior de una zanahoria, a modo de golosina, mientras observa cómo trabajan. El chucho de los niños, con la oreja desgarrada en alguna refriega callejera, mira con chulería al perro de raza de la chica guapa, que lleva puesto un elegante abriguito rojo.

El único personaje del cuadro que mira directamente al espectador es el bebé, con su aire "solemne e intelectual", como dice el autor. ¿Qué nos quiere decir con esa mirada tan intensa? ¿Nos está haciendo responsables de su situación? ¿Nos está pidiendo que colaboremos para ayudar a cambiar las cosas?

Probablemente, sí.

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