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17 de marzo de 2014

Pintando música (el concierto de Kandinsky)

Marga Fdez-Villaverde
El programa del concierto de Schönberg, el 2 de enero de 1911 en Munich
El programa del concierto de Schönberg, el 2 de enero de 1911 en Munich. 
El 2 de enero de 1911, un grupito de pintores pertenecientes al movimiento expresionista Der Blaue Reiter (El jinete azul) asistió a un concierto de cámara en el Hotel Vier Jahreszeiten de Munich. Los nombres de estos artistas eran Vassily Kandinsky, su compañera Gabriele Münter, Franz Marc, Alexey von Jawlensky y su novia Marianne von Werefkin. El programa del concierto estaba formado por varias piezas de Arnold Schönberg, el no va más en modernidad en ese momento (y es que los miembros de Der Blaue Reiter eran muy pero que muy trendy).

De todos ellos, el que salió más impactado fue Kandinsky. Llevaba ya algún tiempo tonteando con la abstracción, pero no acababa de lanzarse a la piscina. Su objetivo era que las líneas y los colores se liberasen para siempre de la tiranía del arte figurativo, que tuviesen un significado simbólico propio, sin necesidad de que representasen nada tangible.

Vassily Kandinsky, Cosacos (1910-1911), Tate Modern, Londres
Vassily Kandinsky, Cosacos (1910-1911), Tate Modern, Londres
El lienzo Cosacos, pintado en esta época, puede parecernos abstracto a primera vista, pero en realidad todos sus elementos son reconocibles. Generalmente, los títulos de los cuadros de Kandinsky son un buen punto de partida para empezar a descifrarlos. En este caso, lo primero que tenemos que hacer es buscar a esos cosacos. ¿Los veis? Están en la parte derecha del cuadro. Aunque son bastante esquemáticos, podemos distinguir sus sombreros naranjas, y sus manos y rostros de color amarillo. Dos de ellos sostienen unas lanzas enormes de color negro y el tercero se apoya en un sable malva. Están de pie frente a una colina bordeada de azul. En su cima, vemos una fortaleza o ciudad amurallada de color blanco, con una puerta enorme en forma de arco. Está siendo sobrevolada por una bandada de pájaros, iguales que los que pintábamos de pequeños en el colegio. A la izquierda del lienzo hay otra montaña, con un borde negro más abrupto y dos rectángulos azulados. Son los cañones enemigos que están disparando (las rayitas que salen de ellos nos indican la dirección del disparo). El cañón de arriba ha dejado una llamarada roja en el cielo. Entre las dos montañas, podemos ver el sol, asomándose o escondiéndose, y el arcoiris. Posiblemente, lo más dificil de distinguir sean los dos cosacos que están luchando a caballo en la parte superior del cuadro, justo encima del arcoiris. Los dos caballos que montan, de color blanco, están encabritados y entrecruzan sus patas delanteras en el aire (las patas traseras y las colas son unas simples líneas paralelas). Los cosacos, con los sombreros naranja que ya conocemos, blanden sus sables color lila uno contra el otro.

Es una obra de un dinamismo agotador. La disposición de las líneas y los colores hace que nuestros ojos pasen constantemente de unos elementos a otros, sin dejarnos descansar en ninguno. Esto se consigue en parte, evitando utilizar líneas horizontales y verticales. La sensación de caos de la batalla está plenamente conseguida.
 
Y ahora que ya sabemos cómo leer los cuadros de Kandinsky, sigamos con la historia del concierto...

Arnold Schönberg, Autorretrato azul (1911), Arnold Schönberg Center, Viena
Arnold Schönberg, Autorretrato azul (1911), Arnold Schönberg Center, Viena
Para Kandinsky, el concierto de Schönberg fue una auténtica revelación. La música atonal de Schönberg se alejaba de la armonía y las formas tradicionales de la música clásica. Kandinsky se dio cuenta de que ambos estaban recorriendo el mismo camino hacia la abstracción, cada uno en su campo respectivo. Emocionado por haber encontrado un alma gemela, se puso inmediatamente en contacto con el compositor (que además de componer, también pintaba). En la primera de las muchas cartas que intercambiaron a lo largo de su vida, Kandinsky le decía:
"Ha conseguido con su trabajo lo que llevo buscando desde hace tiempo en la música. La autosuficiencia de la música para seguir su propio camino, la vida independiente de las voces individuales. Es exactamente lo que yo estoy intentando hacer con la pintura."
Kandinsky (izda) y Schönberg (dcha) con sus respectivas, Nina y Gertrud, en 1927
Kandinsky (izda) y Schönberg (dcha) con sus respectivas, Nina y Gertrud, en 1927
La música de Schönberg le sirvió de inspiración para un famoso cuadro titulado Impresión III (Concierto), que empezó a esbozar a los pocos días de asistir a la famosa representación. Se conservan dos bocetos previos, el primero mucho más figurativo que el segundo, que nos permiten ver el proceso que seguía Kandinsky para simplificar los elementos de la escena. En ambos casos, la figura central es el piano y la mujer que lo tocaba en el concierto, Etta Wendorff.

Vassily Kandinsky, 1º boceto para Impresión III (Concierto) (1911), Centro Pompidou, París
Vassily Kandinsky, 1º boceto para Impresión III (Concierto) (1911), Centro Pompidou, París
Vassily Kandinsky, 2º boceto para Impresión III (Concierto) (1911), Centro Pompidou, París
Vassily Kandinsky, 2º boceto para Impresión III (Concierto) (1911), Centro Pompidou, París
En el segundo boceto, muy próximo al lienzo definitivo, Kandinsky ha anotado algunos de los colores que tendrá la pintura: Schw[arz] (negro, sobre la tapa del piano), W[eiß] (blanco, para dos grandes columnas que atraviesan el lienzo de arriba abajo) y Gelb (amarillo, para representar la música). El piano y la intérprete se distinguen bastante bien. Alrededor podemos ver las cabecitas del público, que se han convertido en pequeños arcos convexos. En la parte superior, dos lámparas (en la versión final solo será visible la de la izquierda).

Vassily Kandinsky, Impresión III (Concierto) (1911), Städtische Galerie im Lenbachhaus, Munich
Vassily Kandinsky, Impresión III (Concierto) (1911), Städtische Galerie im Lenbachhaus, Munich
Aquí tenéis el resultado final. La música amarilla lo inunda todo y rodea al público, que se inclina extasiado hacia el piano. En realidad, la velada no fue tan idílica, puesto que parte del público protestó airadamente ante la incomprensible música de Schönberg. El piano se ha convertido en un manchurrón negro y la intérprete, en una forma azul pálido inclinada sobre el instrumento. ¿A qué ahora ya no parece tan abstracto?
"El color es un medio que ejerce una influencia directa sobre el alma. El color es el teclado. Los ojos son los martillos. El alma es el piano, con sus muchas cuerdas. La mano del artista toca una tecla detrás de otra para causar vibraciones en el alma." (Vassily Kandinsky, De lo espiritual en el arte, 1911)
Y por supuesto acabamos con la banda sonora. En este vídeo de YouTube, tenéis las Tres piezas para piano opus 11 de Schönberg que inspiraron el cuadro de Kandinsky, interpretadas por Di Wu (os dejo también enlaces por si alguien prefiere escuchar la versión de Glenn Gould en Spotify).


Glenn Gould – Drei Klavierstücke Op. 11: I. Mässig
Glenn Gould – Drei Klavierstücke Op. 11: II. Mässige
Glenn Gould – Drei Klavierstücke Op. 11: III. Bewegt

Arnold Schönberg, primer borrador de Tres piezas para piano, op.11 nº3 (1909)
Arnold Schönberg, primer borrador de Tres piezas para piano, op.11 nº3 (1909)

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

9 comentarios:

  1. Bonita relación entre música y pintura. Los cuadros del Jinete Azul son muy coloridos y expresivos. Un saludo!

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  2. Muchas gracias :-) La verdad es que cuando el material es bueno, tienes medio post hecho. Me encanta tu nombre, hace tiempo escribí sobre el origen de ese cuadro: http://www.harteconhache.com/2012/05/el-ojo-de-picabia-y-el-buey-de-milhaud.html

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  3. Luego se enfadaron y se separaron :-)

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  4. Enhorabuena por el artículo: dinámico, con contenido y fantásticamente ilustrado.

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  5. Mil gracias por tu aporte Marga, ha sido genial encontrarme con esa pequeña reflexión de Kandinsky en una de las cartas...por cierto, saber donde puedo acceder a ellas?
    Tu artículo está super bien hilado y mejor ilustrado!

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    1. Me alegro que te haya gustado, Carlota. La verdad es que lo escribí hace tanto que no recuerdo de dónde saqué la información, de varias fuentes, fijo, pero tengo la mala costumbre de no anotarlo. He localizado un archivo con las cartas de Schöenberg, incluidas las que le envió Kandinsky, pero están en alemán... http://www.schoenberg.at/index.php/en/archiv-2/briefe

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  6. ¡Hola, Marga! Tengo que felicitarte por tu trabajo, llevo meses enganchada a tu blog y a "El cuadro del día", estoy descubriendo todo un mundo gracias a ti.
    Quería comentar que en "Cosacos" veo una paloma blanca que forman los dos caballos, ¿soy la única a la que le pasa? ¡Saludos!

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    1. Muchas gracias Irene, me alegro mucho de que te gusten los blogs :-) La paloma que comentas no acabo de verla, aunque sí la intuyo (las alas por lo menos). De todos modos, el arte semiabstracto es lo que tiene, solo sugiere formas, sin definirlas, para que el espectador haga el resto del trabajo. Así que no hay interpretación errónea, todas valen. De hecho, el ver este tipo de obras con otra persona te hace darte cuenta de que cada uno ve las obras de una forma, y te amplía las perspectivas.

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