Puedes suscribirte al RSS

Introduce tu Email

30 de marzo de 2014

Las pinturas místicas de Mark Rothko

Marga Fdez-Villaverde
Mark Rothko, Naranja y amarillo (1956), Albright-Knox Art Gallery, Buffalo. 
Hasta el más descreído de los humanos de este planeta es capaz de caer de rodillas, arrebatado por un éxtasis místico, ante los cuadros abstractos de Mark Rothko. Antes de que alguno suelte la frase "a mi no me dice nada", os pediría que leyeseis primero este manual de instrucciones para comprobar si realmente habéis contemplado sus lienzos como es debido:
  1. No se puede opinar sobre este artista si solamente se han visto sus cuadros en foto. Las obras de Rothko son lienzos enormes que hay que ver al natural.
  2. Tampoco deberían contemplarse en una exposición o museo que esté lleno hasta las patas. Hace falta silencio, poca gente y un ambiente recogido (mejor entre semana, a una hora en que no haya mucho lío).
  3. No se puede ir con prisas. Estos cuadros requieren su tiempo y merece la pena dedicárselo.
  4. Hay que colocarse frente a la obra, lo más cerca que se pueda sin que te riña el vigilante de la sala, y dejar que la mirada se pierda libremente en los colores, sin pensar en nada más. Al cabo de un rato, mayor o menor dependiendo de la concentración de cada uno, se producirá el milagro. 
Mark Rothko, Nº 14 (1961), San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA)
Los cuadros de Rothko no hablan al intelecto, sino a los sentimientos. Su finalidad es provocar sensaciones en el espectador. Sus obras más conocidas, pintadas sobre lienzos enormes, están formadas por bloques de color rectangulares que parecen flotar sobre un fondo liso. Esta técnica recibió el nombre de color field painting (pintura de campos de color). Los contornos de Rothko suelen estar difuminados, para permitir que nuestra vista pueda desplazarse suavemente, sin rupturas ópticas, de un color a otro. En una famosa conversación que tuvo en 1957 con el escritor Selden Rodman, habló de su arte de esta forma:
"No soy un pintor abstracto […] No me interesan las relaciones entre colores y formas […] Sólo estoy interesado en expresar las emociones básicas del ser humano (tragedia, éxtasis, fatalidad…) y el hecho de que mucha gente se descomponga y llore ante mis cuadros demuestra que he conseguido comunicar esas emociones básicas. Cuando la gente llora ante mis cuadros están teniendo la misma experiencia religiosa que yo mismo tuve cuando los pintaba. Y si usted, como dice, sólo se emociona por la relación entre los colores, es que no lo ha entendido." 
Mark Rothko, Sin título (verde sobre morado) (1961), Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
El artista recomendaba ver sus cuadros desde una distancia aproximada de 45 centímetros. Dudo mucho que en ningún museo nos permitan pegarnos tanto, por cuestiones de seguridad, pero lo que el pintor quería es que el lienzo envolviese al espectador. Al verlo desde tan cerca, el entorno desaparece y el espectador puede meterse casi literalmente, dentro del cuadro.

Las obras que pintó durante los años sesenta son de tonos bastante más apagados. Reflejan la dura depresión por la que estaba pasando y que le llevaría al suicidio en 1970. Os dejo con una foto de Rothko frente a uno de sus cuadros, para que veáis el tamaño, y algunas obras más. Espero que las disfrutéis en directo, si tenéis ocasión de hacerlo.

Mark Rothko frente a uno de sus cuadros

Mark Rothko, Sin título (1953), National Gallery of Art, Washington

Mark Rothko, Centro blanco (1950), colección particular
(Esta obra se vendió en Sotheby's en el 2007 por casi 73 millones de dólares)

Mark Rothko, Azul dividido por azul (1966, pintura sobre papel), colección particular
(Esta obra de pequeño formato fue una de las pocas pinturas "alegres" que pintó en los 60)

Mark Rothko, Rosa y blanco sobre rojo (1957), Colección Anderson, Universidad de Stanford

Mark Rothko, Nº 2 (1951), Colección Mrs. Paul Mellon, Upperville, Virginia

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

11 comentarios:

  1. Hicieron hace un tiempo una expor en el Thyssen, que se titulaba Monet y la Abstracción. Trajeron unos cuantos cuadros de Rothko, "in situ" son una pasada, te envuelven y te atrapan. La gente pasaba de largo con la manida excusa "pues no lo entiendo, dos cuadrados de color", nunca lo entendí. Tienes razón hay que verlos con tranquilida y "en vivo".

    Saludossss, me ecanta el blog, :).

    ResponderEliminar
  2. Los cuadros de Rothko son mágicos, pero hay que experimentarlos. Igual que los de Kandinsky, que no los entiendes hasta que no los tienes delante de los ojos y te capturan los colores. Gracias por tu visita :-) y por tu comentario.

    ResponderEliminar
  3. seguramente lo conoces

    http://masquemates.files.wordpress.com/2010/10/pixels.jpg

    quesquesé??

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no lo conocía y supongo que son Rothkos... Porque lo has puesto en este post, que si no, no adivino ni de coña

      Eliminar
    2. (el alma de los sinson)
      juas y rejuas

      Eliminar
    3. Eres bicho malo, jajajajaja

      Eliminar
  4. Ya tengo ganas de cocinarlos siguendo la receta. Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo complicado es encontrar los ingredientes... Los Rothko no son fáciles de encontrar por estas tierras y no es fácil pegarse un atracón. Pero bueno, siempre nos quedará el del Thyssen como aperitivo.

      Eliminar
  5. Me encanta tu blog. Aprendo mucho y con gusto. Muchísimas gracias.

    ResponderEliminar
  6. Adoro a los Rocko me encanta ver que hay muchos admiradores que lo quieren lo defienden y lo entienden .....por qué saben ...mirarlo.

    ResponderEliminar

Coprights @ 2016, Blogger Templates Designed By Templateism | Templatelib