3 de marzo de 2014

¡Qué le corten la cabeza!

Caravaggio, Judit y Holofernes (detalle, h.1598), Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma

El ejército asirio de Nabucodonosor, a las órdenes del perverso general Holofernes, asediaba la ciudad israelita de Betulia. Acampados a los pies de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, esperaban pacientemente a que los betulitas, betulianenses, betulianos o como quiera que se llamasen, se quedaran sin provisiones y se rindieran. La cosa pintaba mal. Y los betulitas, betulianenses o betulianos empezaban a desesperarse.

Judit era una cotizada viuda de la zona, lista, joven, guapa y con pocos escrúpulos. Se le había ocurrido un plan para deshacerse de los asirios. Un plan magnífico pero algo sucio, que seguía al pie de la letra la famosa máxima de que en el amor y la guerra, todo vale. Esperó a que se hiciese de noche y acompañada por su fiel criada, franqueó sigilosamente las puertas de la muralla y se adentró en el campamento enemigo, haciéndose pasar por una desertora betulita, betulianense, betuliana o lo que sea. Los soldados asirios, algo confusos, la llevaron ante el general Holofernes que quedó inmediatamente prendado de los encantos de la joven. "Joder qué tía tan buena", se dijo, y le dio permiso para instalarse en el campamento.

Al cabo de unos días, Holofernes organizó un banquete para sus tropas e invitó a Judit, con la sana intención de llevársela al catre. Nuestra Mata Hari particular se enjoyó, se perfumó y se puso sus mejores galas. Las mesas estaban llenas de deliciosos manjares y el vino corría en abundancia. Los soldados, bastante achispados, entonaban canciones subiditas de tono y Judit, sentada junto a Holofernes, le llenaba la copa una y otra vez mientras le susurraba cochinadas al oído. El general estaba ya como una moto y dando un sonoro grito, mandó marchar a todos los soldados para quedarse a solas con ella.

"Holo, encanto, ¿qué te parece si nos tomamos una última copa en tu tienda?", le dijo ella melosa. Holofernes se levantó dando un traspiés y con sonrisa picarona, la siguió haciendo eses hasta sus aposentos. Nada más entrar, se dejó caer a plomo en la cama, extendió los brazos y, borracho como una cuba, balbuceó algo así como "Judit... guapa... yo, yo... me caso contigo... y te hago generala... jijiji... ¡macizorra!". Ella se acercó cimbreando las caderas, lanzó un besito al aire y desenvainando la cimitarra que colgaba sobre la cama de Holofernes, le agarró de los pelos y de dos certeros tajos, zis-zas, le cortó la cabeza. Con la ayuda de su criada, que estaba esperando fuera, metió la cabeza del general en un saco, tapó su cuerpo decapitado con una manta y salió silenciosamente de la tienda en dirección a Betulia. Los betulitas, betulianenses o betulianos recibieron a Judit con alborozo, pincharon la cabeza de Holofernes en lo alto de la muralla y respiraron tranquilos.

Cuando los soldados asirios descubrieron a la mañana siguiente el cuerpo decapitado del general y vislumbraron a lo lejos su cabeza barbada en una pica, recogieron rápidamente todos sus bártulos y huyeron en desbandada. A las chicas de Betulia, mejor tenerlas lejos.

La iconografía de Judit y Holofernes es un tema muy frecuente en la historia del arte. Simboliza la liberación de los oprimidos, así como la victoria de la virtud frente al vicio, representados por Judit y Holofernes respectivamente (porque debemos tener en cuenta que Judit no llegó a conocer bíblicamente a Holofernes, tan sólo era una calientabraguetas, y eso es algo totalmente lícito a los ojos de la santamadreiglesia siempre que sea por una buena causa).

Sandro Botticelli, Judit regresando a Betulia (h.1472), Galleria degli Uffizi, Florencia

Pero veamos algunos ejemplos artísticos de esta impactante escena, empezando por la versión de Botticelli, con una dulce, vaporosa y angelical Judit, que regresa a Betulia junto a su criada, llevando en una mano la cimitarra y en la otra, qué mona ella, una ramita de olivo como símbolo de la paz (sin comentarios). A los artistas del Renacimiento italiano les gustaban las cosas bonitas, por eso siempre representaban el final de la historia, cuando todo había vuelto a la calma.

La Judit de Andrea Mantegna, también del Renacimiento italiano, es una mujer sobria y serena, que mete la cabeza de Holofernes en el saco como quien echa una lechuga a la bolsa de la compra. Las figuras de este artista son siempre macizas y pesadas, y dan la sensación de estar ancladas al suelo.

Andrea Mantegna, Judit y Holofernes (1495-1500), National Gallery of Art, Washington

La Judit de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, es una mujerona vigoréxica que hubiese podido perfectamente decapitar a Holofernes sin necesidad de emborracharlo. Se cree que la cabeza del general es un autorretrato del pintor.

Miguel Ángel, Judit y Holofernes (1509), Capilla Sixtina, Roma

Miguel Ángel, Judit y Holofernes (1509), Capilla Sixtina, Roma

A diferencia de los italianos, a los pintores del norte de Europa les iba mucho el gore, como podemos comprobar en esta versión de Lucas Cranach. Su Judit podría ser perfectamente el retrato de una elegante mujer sajona de la época, si no fuese por esa cabeza de muerto que sujeta en la mano... ¿Os habéis fijado en las venitas del cuello? Puaj.

Lucas Cranach el Viejo, Judith con la cabeza de Holofernes (h.1530), Kunsthistorisches, Viena

La seductora Judit de Tintoretto nos enseña pechuga y cacha. El lujo apabullante de cortinas, alfombras, vestidos, muebles y joyas, tan adecuado para una tienda de campaña militar, es típico de los pintores venecianos del siglo XVI.

Tintoretto, Judit y Holofernes (h.1577), Museo del Prado, Madrid

La jovencísima Judit de Caravaggio está muy concentrada en su tarea, aunque por el ceño fruncido se nota que le da un pelin de asco. Estamos en pleno barroco, la época de la violencia y el drama. Estos artistas no se contentan con representar a Judit con la cabeza cortada de Holofernes, prefieren pintarla en plena acción y con cuanta más sangre, mejor.

Caravaggio, Judit y Holofernes (h.1598), Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma

La Judit más sanguinaria, con diferencia, es la de la pintora Artemisia Gentileschi. Ejecuta su labor con total frialdad, echando el cuerpo hacia atrás para no mancharse su elegante vestido azul. Seguimos en el barroco, por supuesto.

Artemisia Gentileschi, Judit y Holofernes (1612-1613), Museo Nazionale di Capodimonte, Nápoles

Y acabamos el paseo con la Judit de Gustav Klimt, una auténtica femme fatale de principios del siglo XX. Klimt solo representa la mitad de la cabeza de Holofernes, para que nos olvidemos de la historia y nos dejemos seducir por esta mujerona tan sensual, a la que claramente le debía "poner" bastante eso de decapitar tíos.

Gustav Klimt, Judit I (1901), Österreichische Galerie, Viena

9 comentarios:

  1. acabo de merendar, Marga! impresionante la tira de pinturas. Como últimamente me pasa, me quedo con el nórdico: vaya retratazo y qué preciosidad de rojos y joyas. Todo a juego con la sección cervical!
    Las posturas de las barrocas las veo extrañas, así no creo que puedas cortar cabezas, pasando cuchillo como a un solomillo. Me imagino necesario un golpe certero y con mucha más violencia.

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  2. Muy bueno lo de Harte con Hacha, jajaja.
    Creo que la más habilidosa es la de Cranach, tu favorita, tan conjuntada ella (ropa y complementos). De hecho, es la única que nos muestra orgullosa el corte limpio que ha conseguido. Sospecho que trabajaba en una carnicería.

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  3. Granl trabajo Marga!
    Un paseo genial por diferentes épocas del arte sobre un hecho más o menos histórico, Me sorprende que muchos artistas pintaran a la sirvienta cargando la cabeza del lujorioso rey a lo "Carmen Miranda" en un cesto/bandeja encima de la cabeza.
    Un abrazo

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    1. Quién sabe Josep... Quizás se encontraban favorecidas con el tocado :-)

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  4. Buena anotación, auque tengo favoritas diferentes, en este tema sado sado, La de donatello da miedo de verle antes de darle el segundo o tercer golpe para terminar de separarle la cabeza.
    La de Furini, a poco parece que va a salir del cuadro con la cimitarra y arrear con los que la están mirando.....
    Es curiosa la linea en tiempo
    Un saludo

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    1. Las hay magníficas, pero no cabían todas, jajaja. Por lo general, trato de que los posts no sean demasiado largos (aunque a veces se me va la mano)

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