26 de diciembre de 2013

Los cuadros "navideños" de Gauguin

Paul Gauguin, Ia Orana Maria (detalle, 1891), Metropolitan Museum, Nueva York

El simbolista Paul Gauguin era muy aficionado a hacer cuadros religiosos sui géneris en los que se autorretrataba como Jesucristo o algún otro personaje divino (de ego, iba sobradito). Durante su estancia en Tahití, pintó dos obras relacionadas con la natividad que también se salían de los esquemas clasicos: Ia Orana Maria y Te Tamari No Atua.

Ia Orana Maria (Ave María) fue el primer cuadro que completó en Tahití. En una carta que escribió a su amigo Georges-Daniel de Monfreid, fechada el 11 de marzo de 1892, el pintor describe brevemente la obra y le dibuja un boceto de la misma.

Paul Gauguin, carta a George-Daniel de Manfreid (11-marzo-1892), Fondation Custodia, París

Un ángel con alas amarillas muestra a María y a Jesús, ambos tahitianos, a dos mujeres tahitianas desnudas, cubiertas con un pareo, un paño de algodón floreado que puede atarse a la cintura. La parte inferior de la ladera de la montaña es muy oscura, con árboles en flor. El camino violeta oscuro, el fondo verde esmeralda. Dos plataneros a la izquierda. Estoy bastante contento del resultado.

La escena vendría a ser una especie de anuncio a los pastores en versión tahitiana y femenina. María va vestida de forma más recatada, sin enseñar pectorales, y lleva al niño, bastante crecidito, sentado en el hombro. En la parte inferior del cuadro, Gauguin añade un bodegón de frutos exóticos a modo de ofrenda indígena a la divinidad. Las figuras macizas y de pies enormes son primitivas a más no poder.

Paul Gauguin, Ia Orana Maria (1891), Metropolitan Museum, Nueva York

Parte de la composición, está basada en una fotografía que tenía Gauguin de unos relieves del templo de Borobudur, con el encuentro de Buda y los tres monjes. Sin embargo, las figuras de María y el niño son extrañamente parecidas a las de un cuadro pintado por Léon Bonnat algunos años antes, Campesina egipcia con su hijo, que estuvo expuesto en el Salón de París de 1870. Ignoro si Gauguin conocía la obra, porque en esa época no estaba mucho por la pintura, pero pudo verla con posterioridad.

Buda y los tres monjes. Relieve del templo de Borobudur (750-850, Indonesia)

Léon Bonnat, Campesina egipcia con su hijo (1869-1870), Metropolitan Museum, Nueva York

Unos años más tarde, Gauguin pintó Te Tamari No Atua (La natividad) que podría ser una típica natividad cristiana con María convaleciente en la cama, las dos parteras con el niño, el establo y tres vacas, a falta de mula y buey. Al igual que ocurría en el cuadro anterior, Ia Orana Maria, los halos de las figuras de María y el niño nos indican que se trata de personajes sagrados. Sin embargo, este cuadro puede leerse también en clave autobiográfica. En 1896, el año en que pintó la obra, Gauguin había tenido una hija ilegítima con su vahiné Pahura, su amante tahitiana de catorce años. La niña murió pocos días después y es probable que Gauguin representase aquí este episodio. En este caso, la figura con capucha negra que sostiene al recién nacido podría ser una personificación de la muerte.

Paul Gauguin, Te Tamari No Atua (1896), Neue Pinakothek, Munich
Al margen de las posibles interpretaciones, Gauguin hace referencia en la composición de esta obra a la Olympia de Manet, con la mujer tendida en el lecho y el gato a sus pies. Pero mientras que en el cuadro de Manet el gato y la mujer están despiertos, sexualmente activos, en la obra de Gauguin ambos dormitan en la cama. No deja de ser irónico que para pintar un cuadro de temática religiosa, Gauguin acudiese al nacimiento de una hija ilegítima y a una de las obras más polémicas (por indecente) de la historia de la pintura. Pero así era él, siempre nadando a contracorriente.

Édouard Manet, Olympia (1863), Museo d'Orsay, París

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