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12 de noviembre de 2013

Las acuarelas de Egon Schiele en la cárcel

Marga Fdez-Villaverde
Egon Schiele, Dos de mis pañuelos
(Zwei meiner Taschentücher, 21 abril 1912) 
El otro día hablamos de Egon Schiele (1890-1918), el famoso pintor expresionista austriaco que pasó veinticuatro días en la cárcel por culpa de sus dibujos eróticos. Cuatro años después de la muerte del artista, su amigo Arthur Roessler escribió un libro titulado Egon Schiele en prisión. Aunque la obra está narrada en primera persona, como si fuese una autobiografía, es pura ficción. Schiele no escribió ningún diario mientras estuvo entre rejas; lo suyo eran los lápices y los pinceles, no la pluma. A pesar de ello, no es raro encontrar por ahí citas de este libro puestas, erróneamente, en boca del artista.

Lo que sí que hizo durante esa estancia en la cárcel, fue pintar una serie de acuarelas que se conservan en la galería Albertina de Viena. Los inspirados títulos que añadió a las obras, las convierten en una verdadera declaración de intenciones.

Pero antes de deleitarnos los ojos, conviene explicar un poco el asunto. El 13 de abril de 1912 Egon Schiele fue arrestado en Neulengbach, un pueblecito cercano a Viena, donde vivía con su compañera Wally Neuzil. Le acusaban de haber raptado a una adolescente de trece años llamada Tatjana Georgette Anna von Mossig, hija de un oficial de marina retirado. El día 30 de ese mismo mes le trasladaron a una celda en el juzgado de Saint Pölten, la ciudad en la que iba a celebrarse el juicio. Finalmente se demostró que los cargos eran infundados: la chica se había escapado y buscó "asilo político" en la casa de Egon y Wally, centro de reunión de los adolescentes de la zona, que posaban para el artista a cambio de un lugar tranquilo y permisivo en el que pasar el rato. Aún así, el juez no estaba dispuesto a dejar que ese degenerado se fuera de rositas y le condenó a veinticuatro días de prisión por tener expuestas obras eróticas (sus dibujos) en un lugar frecuentado por menores (su taller). Como escarnio público, quemaron uno de sus dibujos en la sala. A los tres días, Schiele pudo volver a casa, puesto que había cumplido la mayor parte de la condena antes de que se dictase la sentencia.

Las acuarelas que pintó en prisión impactan por su sencillez. Las nítidas líneas del dibujo apenas destacan sobre el fondo claro del papel y la acuarela se utiliza únicamente para resaltar en color determinados elementos de la escena. El resultado es de lo más original.

Egon Schiele, La naranja era la única luz
(Die eine Orange war das einzige Licht, 19 abril 1912)

Egon Schiele, No me siento castigado, sino purificado
(Nicht gestraft, sondern gereinigt fühl ich mich, 20 abril 1914)

Egon Schiele, La puerta al exterior
(Die Tür in das Offene, 21 abril 1912)

Egon Schiele, El arte no puede ser moderno; el arte es eterno
(Kunst kann nicht modern sein; Kunst ist urewig, 22 abril 1912)

Egon Schiele, Movimiento orgánico de una silla y una jarra
(Organische Bewegung des Sessels und Kruges, 22 abril 1912) 

Egon Schiele, Detener al artista es un crimen, es como asesinar una vida que germina
(Den Künstler hemmen ist ein verbrechen, es heisst keimendes Leben Morden, 23 abril 1912)

Egon Schiele, Prisionero
(Gefangener, 24 abril 1912)

Egon Schiele, Resistiré por amor al arte y a mis seres queridos
(Ich werde für die Kunst und meine Geliebten gerne ausharren, 25 abril 1912)

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

5 comentarios:

  1. Uno de los mejores en el dibujo, y también, por lo visto, en la difícil acuarela.

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  2. Art Jail
    se le nota como dicendo "otto garruchen perchen choricen de cantipalen, hostiayá"

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  3. Son unas acuarelas tan buenas que casi, casi lamentamos que no lo tuvieran encerrado un par de semanas más :-)

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  4. Egon Schiele és magistral, però estas delicadas acuarelas rayan la genialidad. El uso del color no puede ser más sugerente ni estar más connotado.

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  5. A mi también me gusta todo lo que pintó, pero quedé fascinada con estas acuarelas, que encuentro soberbias. ¿Y qué me dices de los encuadres de las de las sillas?

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