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30 de octubre de 2013

La muerte y la doncella (3): Franz Schubert

Marga Fdez-Villaverde
Edvard Munch, El beso de la muerte (litografía, 1899) 
Con este artículo, rematamos la trilogía sobre el tema iconográfico de la muerte y la doncella. Así que si no os habéis leído La muerte y la doncella (1) y La muerte y la doncella (2), ya estáis tardando en hacerlo.

Esta vez nos toca hablar de La muerte y la doncella de Franz Schubert, que en realidad son dos muertes y dos doncellas, puesto que primero compuso una canción (o lied, que es la forma fina de decirlo) y más adelante un cuarteto de cuerda basado en la misma. La canción, escrita en 1817, es una pieza para voz y piano que pone música a un poema de Matthias Claudius. Realmente es increíble todo lo que Schubert es capaz de contar en poco más de dos minutos.

La canción empieza con una breve introducción a piano que nos presenta el tema musical de la muerte, en tono menor y a ritmo de marcha fúnebre, que es como ella camina (quedaos con la copla porque la volveremos a escuchar muchas veces). Se supone que está entrando en la habitación de la doncella, que agoniza enferma en su cama. Cuando la ve llegar, la chica se asusta mucho (no es para menos) y en un pasaje agitado, le pide que se marche, que ella aún es joven para morir. La muerte responde con la misma melodía que escuchamos en la introducción, lenta y tétrica, con notas graves. Intenta reconfortar a la joven diciendo que viene en son de paz y que gracias a ella dejará de sufrir. La magia de este lied es que Schubert pasa hábilmente, casi sin que nos demos cuenta, del tono menor (pesimista) al mayor (optimista) en el último verso, dando apoyo musical a las palabras de la muerte que, como por arte de magia, deja de ser una amenaza para convertirse en una "amiga".

Os dejo un par de versiones para comparar. La primera está cantada por Christa Ludwig, muy convincente como asustada doncella. La segunda (Spotify) está interpretada por un hombre, Dietrich Fischer-Dieskau, que de doncella tenía poco, pero como muerte daba bastante respeto.





 Der Tod und Das Mädchen (Franz Schubert)

Das Mädchen (la doncella):
Vorüber! Ach, vorüber!
¡Pasa de largo! ¡Oh, pasa de largo!
Geh, wilder Knochenmann!
¡Vete, fiero hombre de huesos!
Ich bin noch jung! Geh, lieber,
¡Aún soy joven! Mejor vete
Und rühre mich nicht an.
Y no me toques.
Und rühre mich nicht an.
Y no me toques


Der Tod (la muerte):
Gib deine Hand, du schön und zart Gebild!
¡Dame la mano, bella y tierna criatura!
Bin Freund, und komme nicht, zu strafen.
Yo soy tu amigo y no vengo a castigar
Sei gutes Muts! ich bin nicht wild,
¡Ten buen ánimo! No soy fiero
Sollst sanft in meinen Armen schlafen!
¡Dormirás tiernamente en mis brazos!


Franz Schubert, partitura original del cuarteto La muerte y la doncella (1824)
En 1824, Schubert compone su famoso cuarteto para cuerda nº 14 Der Tod und Das Mädchen (La muerte y la doncella), basándose en la canción que había escrito siete años antes. Acababa de salir de una dura enfermedad y era consciente de que estaba muriendo de sífilis, y para colmo de males estaba arruinado. El cuarteto es desgarrador desde la primera nota hasta la última. Dura aproximadamente media hora y os recomendaría que lo escuchaseis entero y que luego os toméis un par de minutos para recuperar el resuello, que falta os hará tras esta interpretación tan enérgica del legendario Alban Berg Quartet (a los que tuve la inmensa suerte de ver tocar esto mismo, en directo y en primera fila, en el 2005).




El cuarteto empieza con un angustioso Allegro que describe magistralmente la lucha desesperada de la doncella contra la muerte y que equivaldría a la primera estrofa de la canción (en espíritu nada más, porque la melodía no coincide).

Le sigue el famoso Andante con motto basado, ahora ya sí, en el tema de la muerte que escuchamos en la canción (en el vídeo empieza en el minuto 11:35) y que es el que da título al cuarteto. Este movimiento es un "tema con variaciones". Se nos presenta primero el tema principal y luego cinco variaciones sobre el mismo, en las que el tema va sufriendo diversas modificaciones pero sigue siendo reconocible:
Exposición del tema principal (11:35) por los cuatro instrumentos al unísono para que no nos perdamos: los dos violines, la viola y el violonchelo
1ª Variación (13:40): escuchamos el tema de fondo, interpretado por el segundo violín y la viola, mientras el primer violín (solista) lo adorna por encima y el violonchelo lo acompaña con un pizzicato (pellizcar las cuerdas con los dedos). Aquí es donde la menda suele soltar la primera lagrimilla de la velada. 
2ª Variación (15:03): el tema lo toca ahora el chelo, perfectamente reconocible, con las florituras de fondo a cargo del primer violín.
3ª Variación (16:37): el tema se convierte en un agitado galop (imitando el galope de un caballo) interpretado al unísono por los cuatro instrumentos, con el violín desviándose a ratos hacia un registro más agudo. Segunda lagrimilla con el sobrecogedor intercambio de quejidos entre el violín y el chelo (17:13)
4ª Variación (17:53): escuchamos el tema de fondo, tocado por la viola, el segundo violín y el chelo, esta vez en tono mayor (optimista), mientras el violín solista hace delicadas ornamentaciones basadas en él. Un pequeño respiro que nos da Schubert.
5ª Variación (19:26): volvemos al tono menor con un impactante crescendo, de pianissimo a fortissimo, con el tema principal de fondo y el violín tocando un motivo a base de rápidos arpegios. Al llegar al clímax (20:03), la viola y el segundo violín se unen a los arpegios del violín principal dejando solo al chelo con el tema de la muerte (esta parte deja sin aliento a cualquiera). Al final, regresamos lentamente a la calma para enlazar con la...
Reexposición del tema principal (21:06): como una vuelta a casa, sin variaciones que valgan.
En el tercer movimiento, Scherzo (22:19), la muerte ha salido victoriosa y toca una "alegre" danza con su violín. Por si no os acordáis, la muerte es una violinista excepcional que suele ir alegrando los cementerios al ritmo de sus melodías (¡Feliz fin del mundo!)

El cuarto movimiento del cuarteto, Presto (25:50) es una tarantela vertiginosa, una danza macabra en toda regla. El ritmo es endemoniado, nunca mejor dicho, y apenas nos deja tiempo de respirar. Después de escuchar el cuarteto entero, uno queda físicamente agotado. Haced la prueba y me contáis.

A continuación, os dejo los enlaces para escuchar La muerte y la doncella interpretada por el Tokyo String Quartet que, en mi modesta opinión, siguen siendo a día de hoy insuperables (también se lo he oído tocar en directo). Habrá que ver qué hace el Cuarteto Casals la semana que viene en el Auditori de Barcelona, que tienen bastantes posibilidades de bajarlos del podio. (Mis excusas por la longitud de este post, pero se lo debía a Schubert por los buenos ratos que me ha hecho pasar con este cuarteto.) 




Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

4 comentarios:

  1. todo perfecto, solo una pregunta a la muerte ¿Cómo sabía usted que era doncella?

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    1. Buena pregunta... La moraleja está clara, para librarse de la muerte, mejor no ser doncella.

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  2. He escuchado lo del Alban Berg de pies a cabeza y me ha parecido tremendo. No me ha quedado tan claro si iba de la muerte y la doncella, o de tractores y del plan quinquenal. Aquí el "lied", mucho menos ambiguo, gana de calle.

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    Respuestas
    1. Yo prefiero el cuarteto. Siempre ha sido mi concierto de cámara favorito :-) Es de esas piezas que me remueven por dentro.

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