28 de octubre de 2013

La muerte y la doncella (1)

Sebald Beham, La muerte y la mujer dormida (1548)

Aprovechando que se acerca uno de los festivos más "alegres" del año, vamos a celebrarlo con una pequeña trilogía sobre el tema iconográfico de la muerte y la doncella, tema alegre donde los haya. Su origen parece estar relacionado con el mito de Hades y Perséfone (Plutón y Proserpina para los romanos), que ya explicamos el año pasado en Los orígenes de la alergia primaveral. Para los que no quieran perder tiempo releyendo, lo resumimos brevemente: el dios Hades rapta a la bella Perséfone y se la lleva a la morada de los muertos para convertirla en su esposa. Es el primer mito en el que podemos encontrar una especie de relación amorosa, aunque pelín forzada, entre una mujer joven y la personificación de la muerte.

A partir del Renacimiento, el tema empieza a aparecer en el formato que conocemos: una jovencita desnuda y de buen ver está siendo cortejada por un esqueleto que simboliza la muerte. Es probable que esta iconografía tan peculiar sea una variante de las parejas danzarinas de esqueleto y humano que formaban la danza macabra, tema del que también hablamos hace unos meses en ¡Feliz fin del mundo! El tema se difundió rapidamente por el norte de Europa gracias al intercambio de grabados, como los del alemán Sebakd Beham (véase imagen de arriba). La mujer está durmiendo en su cama a pierna suelta, nunca mejor dicho, y la muerte se acerca amenazante con el reloj de arena en la mano. En el texto de abajo puede leerse O DIE STUND IST AUS, que significa ¡Oh, la hora ha llegado! A destacar el encantador detalle del orinal debajo de la cama.

También del siglo XVI son las dos versiones de La muerte y la doncella de Hans Baldung Grien, con su terrorífico estilo habitual. En la primera, la muerte agarra por los pelos a la pobre chica mientras señala la fosa con el dedo ("vamos para dentro, rubia"). La segunda versión es todavía más tétrica. La joven se gira para besar a ese cariñoso amante que le está haciendo cariñitos por la espalda y se encuentra con el mordisco lascivo de un esqueleto muy feo al que le falta un trozo de pierna.

Hans Baldung Grien, La muerte y la doncella (1517), Öffentliche Kunstsammlung, Basilea
Hans Baldung Grien, La muerte y la doncella (1518-1520), Öffentliche Kunstsammlung, Basilea

La lectura moral del tema es bastante evidente: no importa lo mona que seas y lo turgentes que tengas las carnes que al final acabarás siendo pasto de los gusanos, como el resto de los mortales. Pero a diferencia de otros temas iconográficos relacionados con la fugacidad de la vida y los placeres mundanos (Vanitas), éste tiene un componente erótico adicional que subraya el oscuro nexo entre el sexo y la muerte (Freud tendría bastante que decir al respecto).

Evidentemente, los pintores simbolistas no se resistieron a pintar sus propias versiones, igualmente inquietantes. Esta bucólica escena de doncellas vestidas en tonos pastel de Puvis de Chavannes va a ser cruelmente interrumpida por la aparición de la muerte, que emerge sin que ellas se den cuenta de las profundidades de la tierra. Requetecursi hasta que uno mira hacia esa esquina.

Pierre Puvis de Chavannes, La muerte y las doncellas (1872), Clark Institute, Williamstown, Massachusetts

El noruego Edvard Munch, pintor por excelencia del sexo y la muerte, hizo varias versiones del tema, entre las que destaca este impactante óleo. Aquí no hay ascos que valgan, la mujer se entrega en cuerpo y alma a la muerte en un apasionado abrazo. El árbol y la vegetación del fondo parecen regueros de sangre. Y por si no nos había quedado claro, el artista añade un par de muertecitos a la derecha.

Edvard Munch, La muerte y la doncella (1894), Museo Munch, Oslo

También resulta bastante angustiosa la versión del pintor surrealista Paul Delvaux. La chica y la muerte están supuestamente conversando, sentadas en la misma postura, como si una fuese reflejo de la otra. La joven está tan en las últimas que la única sombra que se proyecta sobre la pared es la del esqueleto, no la suya.

Paul Delvaux, La conversación (1944, Simon Collection

En otro estilo completamente diferente, tenemos esta obra temprana de Joseph Beuys, con las siluetas de una mujer y un esqueleto abrazándose tiernamente en el reverso de un sobre, que tiene dos sellos estampados. En uno de ellos puede leerse Hermann Langbein, Wien 10, Weigandhof 5 y en el otro Comitée International d'Auschwitz. El artista está utilizando el tema iconográfico de la muerte y la doncella para hacer una crítica, impactante por su simplicidad, del Holocausto nazi.

Joseph Beuys, La muerte y la doncella (1957), Colección Ludwig Rinn

Y para acabar, este estupendo Autorretrato con esqueleto de la artista Marina Abramovic que nos demuestra que el tema de la muerte y la doncella sigue vivito y coleando a día de hoy.

Marina Abramovic, Autorretrato con esqueleto (2003), Sean Kelly Gallery, Nueva York

Continuación:
La muerte y la doncella (2): Egon Schiele
La muerte y la doncella (3): Franz Schubert

5 comentarios:

  1. Gracias Marga!!
    me encantó la versión de Joseph Beuys, es inquietante y precioso a la vez.

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    1. A mí también me encanta el sobre, por lo sencillo que es. A ver si el siguiente post también te gusta... llevo todo el día dándole a la tecla para escribir los dos siguientes.

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  2. Genial entrada. He llegado a tu blog de casualidad buscando un cuadro de Delvaux que aparece en el cómic "Yo, asesino" del que no se menciona el título y ahora ya me puedo ir a dormir sabiendo que he aprendido algo nuevo hoy gracias a ti.
    No tenía ni idea de esta temática pero creo que has hecho un compendio estupendo en esta entrada. Es una lástima que no actualices el blog desde septiembre pero, de momento, te sigo en tumblr donde veo que continúas con tu labor =)

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    1. Gracias Kuroi :-) He estado muy liada estos últimos meses y no he tenido tiempo de actualizar este blog, pero no lo he abandonado. Irán cayendo más posts en cuanto organice un poco mejor el poco tiempo que tengo libre.

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  3. Muy buena entrada. La encuentro por casualidad dos años después de que la escribiste, buscando literalmente "La doncella y la muerte" en el buscador. La entrada demuestra a las claras que estas fechas dan para mucho más que los excesos de pintura negra y roja desparramada por la cara y el festival lúdico-tétrico-infantil a que nos someten año tras año. Suerte.

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