17 de febrero de 2013

Triboulet, el verdadero Rigoletto

Titta Ruffo como Rigoletto

El auténtico Rigoletto no se llamaba Rigoletto, sino Triboulet. Y no trabajaba para el duque de Mantua, sino para Francisco I de Francia. Es un personaje histórico del que se sabe muy poco y de lo poco que se sabe, la mitad es mentira.

Se hizo mundialmente famoso gracias a la ópera de Verdi, pero el creador del personaje que todos conocemos fue Victor Hugo. Triboulet es el protagonista de la obra teatral Le roi s'amuse (El rey se divierte), un bufón deforme y amargado que aprovecha la influencia que tiene sobre el rey, Francisco I, para hacer la puñeta a todo quisqui. El punto débil de Triboulet es su hija Blanche, a quien adora. La tiene escondida en casa para evitar que algún desalmado corrompa su inocencia. Los cortesanos, hartos de las maldades del bufón, localizan a la chica y creyendo que es su amante, la raptan y se la llevan al rey, que la viola sin contemplaciones. Y lo hace tan bien, que la muy cretina se enamora de él. Triboulet planea el asesinato del rey, pero el tiro le sale por la culata, ya que al final la que muere es Blanche, sacrificando su vida por la de su amado (o en una segunda lectura más complaciente con la descerebrada, tratando de evitar la ruina de su padre).

Victor Hugo

La obra se estrenó en París el 22 de noviembre de 1832 y los que no tenían entradas para la premiere, se quedaron sin verla, ya que el gobierno la calificó de "inmoral" y prohibió que volviera a representarse. Victor Hugo intentó proteger su obra amparándose en la libertad de prensa, pero no consiguió ablandar a las autoridades. Lo que sí hizo fue publicarla, añadiendo un interesante prefacio en el que la defendía con uñas y dientes (la tenéis completa en este enlace: Le roi s'amuse). El público parisino tuvo que esperar cincuenta años para la segunda representación, que tuvo lugar el 22 de noviembre de 1882.

Cartel de la segunda representación de Le roi s'amuse

¿Y que tenía de escandaloso esta obra para que fuese prohibida? Francia estaba en plena restauración monárquica, con Luis Felipe sentado en el trono. El papel de la monarquía era poco estable y una obra que presentaba al rey como un adúltero, un libertino y un violador, y en la que uno de los súbditos planeaba un regicidio, fue considerada como una provocación. 

A mediados del siglo XIX, Giuseppe Verdi se topó con un problema similar cuando intentó utilizar la obra de Victor Hugo como base para una ópera que le había encargado el teatro de La Fenice. En esa época, Venecia estaba bajo el dominio de la corona austriaca y sus dirigentes esgrimieron las mismas excusas que habían utilizado los franceses para vetar el argumento. Le propusieron a Verdi que hiciese algunos cambios: que no presentara al monarca como un libertino, que eliminase la maldición de Saint-Vallier, que Triboulet no fuera feo y deforme... Verdi, consciente de la fuerza dramática de la historia y de sus personajes, se negó a descafeinar la obra. Manteniendo el argumento, trasladó la acción a la corte de los Gonzaga, en el ducado de Mantua. Puesto que el ducado ya no existía y los Gonzaga estaban criando malvas, nadie podía quejarse. Y ya de paso, cambiando el nombre de los personajes se libraba de tener que pagarle derechos de autor a Victor Hugo: el rey Francisco I se convirtió en el duque de Mantua, la dulce Blanche, en Gilda y el bufón Triboulet en Rigoletto (combinación de Triboletto, su nombre italianizado, y rigoler, que es reír en francés).

Cartel de la ópera Rigoletto de Giuseppe Verdi

Hasta aquí el Rigoletto/Triboulet decimonónico. ¿Pero qué hay del personaje histórico? Entre los siglos XV y XVI hubo tres bufones llamados Triboulet. El primero de ellos trabajaba para el rey René de Anjou. Su papel en la corte fue tan destacado que el rey encargó que le retratasen (es el primer retrato que se conoce de un bufón). Podemos ver su efigie en una medalla realizada por Francesco Laurana en 1461. El escultor le representa de perfil con un cetro en la mano, más guapo de lo que era en realidad. No trata de ridiculizarle, sino de ennoblecerle. Por algunas crónicas de la época, sabemos que Triboulet tenía la cabeza deforme y excesivamente pequeña (microcefalia). Ambroise Paré, un cirujano muy famoso de ese momento, dictaminó que la forma de su cráneo apretaba en exceso el cerebro y que por eso estaba loco. Nada más lejos de la realidad. Triboulet era un hombre muy inteligente que, aparte de hacer el ganso, escribió varias obras teatrales. Se cree que el apodo de Triboulet procedía de la palabra francesa triboler (del latín tribulare) que significaba hostigar o atormentar (o sea, que Triboulet era una mosca cojonera).

Francesco Laurana, medalla con la efigie de Triboulet (1461), Biblioteca Nacional de Francia

Aquí le tenemos en un par de miniaturas de un libro ilustrado que contiene una de sus obras más famosas: Complaints contre la mort (Quejas contra la muerte), realizado en Francia hacia 1480. En la primera imagen, vemos al rey René de Anjou hojeando el libro con el pobre Triboulet de cuerpo presente. En la segunda, a Triboulet discutiendo con la muerte.

Complainte contre le mort, KB, 71 G 61 (Francia, h.1480), Koninklijke Bibliotheek, La Haya

De los otros dos Triboulet hay muy pocos datos. Al principio se pensó que era un único bufón que había trabajado sucesivamente para los reyes Luis XII y Francisco I de Francia. La hipótesis se fue al cuerno cuando se descubrieron dos epitafios de fechas diferentes. Como era poco probable que el bufón hubiese muerto dos veces, se llegó a la sensata conclusión de que hubo dos Triboulet.

El primero de estos Triboulet era bufón en la corte de Luis XII. En el epitafio que escribió Jean Marot, se dice que el rey "Loys douziesme" mandó hacer una tumba para Triboulet, por tanto tuvo que morir antes de 1515 (fecha de fallecimiento del rey). Este mismo autor le describe así:


Gracias a las palabras de Marot, sabemos que al Triboulet de Luis XII le faltaba algún hervor ("igual de sabio a sus treinta años que el día en que nació"), que tenía la frente pequeña y los ojos y la nariz grandes, que caminaba encorvado, que imitaba muy bien a la gente y que sabía bailar y cantar.

Del Triboulet de Francisco I, que es nuestro Rigoletto, apenas sabemos nada. Es probable que fuera hijo del anterior y que empezase su "carrera" durante los últimos años del reinado de Luis XII para continuarla con Francisco I. De hecho, parece que que acompañó a Francisco I en la expedición que hizo a Italia en 1515, el primer año de su reinado. El epitafio que escribió Jean Visagier, apenas explica nada del personaje. Lo único que tenemos es un retrato suyo dibujado por Jean Clouet en torno a 1545 y que se conserva en el Musée Condé de Chantilly.

Esta la cara de buenazo que tenía el verdadero Rigoletto que, según las malas lenguas, era el único hombre en Francia que tenía la nariz más grande que el rey (y el rey no iba escaso de tocha que digamos):

Jean Clouet, Retrato del bufón Triboulet (h.1545), Musée Condé, Chantilly
Y aquí tenemos al verdadero duque de Mantua, el rey Francisco I de Francia, retratado también por Jean Clouet. Aunque la historia de Victor Hugo es pura invención, sí que es cierto que fue muy mujeriego (de hecho, murió de sífilis, ¿se la pegaría la Maddalena de la ópera?).

Jean Clouet, Retrato de Francisco I (h.1530), Museo del Louvre, París

Todas las anécdotas y frases ingeniosas que se le han atribuido a Triboulet a lo largo de la historia son falsas. Aún así, vamos a acabar con una de ellas. Un día Triboulet le dió una palmada en el culo al rey. Éste, ofendido por la insolencia del bufón, amenazó con ejecutarle, pero no pudo hacerlo, la disculpa de Triboulet le desarmó: "lo siento majestad, no le reconocí, debí confundirle con la reina".



Željko Lučić en el acto III de Rigoletto, cuando descubre que los cortesanos han raptado a su hija y el duque se la está beneficiando en la habitación de al lado (Dresde, 2008).

Para saber más, este artículo de Guillaume Berthon Triboulet a frères et sœurs ». Fou de cour et littérature au tournant des XVe et XVIe siècles.

4 comentarios:

  1. Muy tiernos y humanos, los retratos de los dos Triboulets.

    ResponderEliminar
  2. El segundo tiene una cara de buenazo... que le pones el gorro rojo y pasa por Papá Noel perfectamente

    ResponderEliminar