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24 de febrero de 2013

A punto de congelación: los paisajes invernales de Avercamp

Marga Fdez-Villaverde
Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores (h.1609), Rijksmuseum, Ámsterdam
Un cuadro muy apropiado para el frío polar que nos castiga estos días, ¿no os parece? He tenido que abrigarme y encender el brasero para sentarme a escribir porque solo con mirarlo, se me congela la punta de la nariz (el no tener calefacción también ayuda, todo hay que decirlo).

El pintor holandés Hendrick Avercamp dedicó toda su carrera artística a pintar paisajes invernales como este. Tenía sus motivos. Los siglos XVII y XVIII fueron los más duros de la Pequeña Edad de Hielo, un cambio climático que se produjo en el hemisferio norte y que trajo inviernos muy largos, temperaturas bajísimas y montones de nieve. Era bastante frecuente que se helasen los lagos y los ríos. Aún así, los holandeses aprendieron a ponerle al mal tiempo buena cara y a disfrutar de este clima extremo.

Los cuadros de Avercamp están plagados de detalles divertidos. Algunos estudiosos dicen que el artista tenía muy desarrollada su capacidad de observación porque era sordomudo (se le conocía como el sordo de Kampen). Es una teoría como otra cualquiera. Pero convendría matizar que Brueghel el Viejo, que es el que se inventó este tipo de paisajes, también pintaba chorraditas y no estaba ni sordo, ni mudo, que sepamos.

Pieter Bruegel el Viejo, Paisaje invernal con patinadores y trampa para aves (1565)
Musées Royaux de Beaux-Arts de Belgique, Bruselas
Una de las cosas que más llama la atención de los paisajes de Avercamp es el colorido. Los edificios y las figuras constituyen pequeños toques de color que rompen con la tonalidad dominante blanca y grisácea de la nieve. También son muy llamativos sus horizontes infinitos, que se pierden en la bruma uniendo visualmente cielo y tierra.

Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores (h.1609), Rijksmuseum, Ámsterdam
(detalle del horizonte)
Personalmente, me recuerdan un poco a los cuadros que pintó el surrealista Yves Tanguy siglos más tarde. Aunque en el caso de Tanguy, las casas y las figuras se convierten en formas orgánicas que nos suenan a algo pero que en realidad no son nada.

Yves Tanguy, El mobiliario del tiempo (1939), MOMA, Nueva York
Pero volvamos al cuadro de Avercamp para ver algunos detalles. A los holandeses les encantaba patinar y en cuanto se congelaba el río, salían rápidamente de sus casas para pasar el rato. En la tabla de Avercamp, hay personajes de toda clase y condición: niños, jóvenes, viejos, ricos y pobres, juntos y revueltos en la práctica de esta afición común. Es bastante habitual encontrar algún que otro accidente, como ese pobre señor de negro que se ha dejado los piños en el hielo. ¡Y qué me decís del grupo de la derecha, haciendo el trenecito!

Algunos patinadores (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
En esta pintura en concreto, encontramos algunos detalles escatológicos: un hombre haciendo "aguas menores" contra el tronco de un árbol y dos hombres haciendo "aguas mayores", uno escondido en una especie de lancha-cobertizo y el otro a la vista de todo el mundo.

Aguas menores (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
Aguas mayores (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
También podemos ver una pareja de amantes que se han escondido en lo alto de un edificio para hacerse arrumacos. O una encantadora familia de granjeros en sus tareas cotidianas, con la imagen entrañable de la pequeña que sale corriendo a recibir a su padre, que vuelve a casa cargado con dos pesados cubos de agua que le obligan a caminar encorvado.

Los amantes (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
Familia de granjeros (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
Este grupo de señores está jugando al "kolf", un precedente del golf que consistía en lanzar una pelota de madera o piel lo más lejos posible o hasta unos postes, dependiendo de la modalidad. Aunque podía jugarse en hierba, era mucho más divertido hacerlo sobre hielo, ya que la bola resbalaba más (y también los jugadores, con el consiguiente riesgo y subidón de adrenalina). Avercamp debía ser bastante aficionado al kolf, puesto que aparece en muchos de sus cuadros. El más famoso es Jugadores de kolf en el hielo, donde destaca de forma directa la diferencia de clases entre los ricos, que pueden dedicar el tiempo a divertirse, y los trabajadores, representados por un pescador y su ayudante que les miran muy serios.

Jugando al kolf (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
Hendrick Avercamp, Jugadores de kolf en el hielo (h.1625), Museo de Bellas Artes, Boston
Rematamos este paseo gélido con la firma del artista. Avercamp solía firmar con el monograma HA que podéis ver en la esquina inferior derecha del cuadro de los "kolfistas". Sin embargo, en Paisaje de invierno con patinadores, ha firmado con su nombre de pila en latín "HAenricus Av", incluyendo el monograma en las dos primeras letras. ¿Y dónde ha estampado su firma? En en una especie de cobertizo, cual vulgar grafitero, añadiendo incluso unos monigotes.

Firma grafitera del artista (Hendrick Avercamp, Paisaje de invierno con patinadores, h.1609)
Podéis ver otras obras de Avercamp en el siguiente enlace de la National Gallery of Art de Washington: Hendrick Avercamp, The Little Ice Age.

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

4 comentarios:

  1. ahh pues esa no era la pareja que yo había visto. Y lo de los detalles escatológicos... me quedo sin palabras. Muy complejo este hombre.

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    1. A lo mejor encontraste otra pareja... ¿Dónde está la tuya?

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  2. helarte ez azí, morirse de frio,
    Recuerdo esta frase de un página web del pleistoceno de la red, de cuando no había wikimens deambulando, y que creo desaparecida hace ya más de 5 años, por lo menos los que yo no doy con ella. (Ahora está modificada en cientos de blogs), Y, que definía muy socarronamente, lo que otros se esplayaban en tomos desde mediados del XIX como elucubración de "causa efecto", Cuando vi su cuaderno de arte con h me trajo muy buenos recuerdos,
    Y fíjese que debe tener alguna razón, poque a usted le salen las anotaciones bien hermosas, al calor del brasero.
    Un saludo

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    1. Gracias señorita. Pero es que con el frío y sin brasero no sale anotación ninguna. Los dedos no responden ante el teclado. :-)

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