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14 de diciembre de 2012

¡Adán, que las manos van al pan!

Marga Fdez-Villaverde
Lo prometido es deuda. Después de la entrada de ayer, en la que explicamos la iconografía de Adán y Eva (el que no la haya leído puede hacerlo aquí: Adán y Eva, los primeros nudistas), os traigo hoy unas representaciones que se salen de lo habitual por las actitudes excesivamente amistosas de la parejita. Todos los ejemplos son del siglo XVI, lo que no deja de ser una casualidad bastante curiosa.

Empecemos por el más light de todos ellos, la parte trasera de un retablo pintado por Jan Gossaert (también llamado Jan Mabuse). La postura de la pareja es genial, muy de andar por casa. Es como si estuviesen paseando por el parque y se hubiesen parado a comprar un cornete en el puesto de los helados. El brazo de Adán descansa sobre el hombro de Eva, con la mano estratégicamente colocada para hacerle un mec-mec.

Jan Gossaert, Adán y Eva (retablo Malvagna, 1513-1515)
Galleria Regionale della Sicilia, Palermo
Nuestro segundo cuadro es de un seguidor o discípulo de Gossaert que, entre otras cosas, copia el peinado afro que solía encasquetarle su maestro a las figuras masculinas. Eva acerca la manzana a la boca de Adán, para tentarle. La postura del hombre, que se inclina hacia ella con confianza y un poco "contentillo", es reveladora: la manzana no le tienta lo más mínimo, lo único que le interesa en este momento es pegarse un revolcón con su chica. El alargamiento exagerado de los miembros (brazos y piernas, no seáis malpensados) es típico del arte manierista.

Seguidor de Jan Gossaert, Adán y Eva (h.1530), Jagdschloss Grunewald, Berlín
Este dibujo sí que debe ser de Jan Gossaert, aunque algunos estudiosos dudan de su autoría. Es una de las tentaciones de Adán y Eva más sensuales que se hayan pintado nunca. La composición de la escena está muy bien pensada. De forma natural, sin que nos demos cuenta, nuestros ojos se dirigen en primer lugar al centro del cuadro, donde se cruzan los brazos de Adán y Eva. Los brazos nos llevan a las manos y las manos a los genitales de uno y al pecho de la otra. El mensaje que quiere transmitirnos el artista está claro: aquí la tentación es puramente física. ¿Habilidoso, verdad?

Jan Gossaert, Adán y Eva (h.1525), Museum of Art, Providence, Rhode Island
La Eva de Tiziano no es tan lanzada como las anteriores. Está más pendiente de la manzana, que le está entregando el niño serpiente, que de otra cosa. El listillo en este caso es Adán, que aprovecha que está distraída para intentar tocarle con disimulo una teta.

Tiziano, Adán y Eva (h.1550), Museo del Prado, Madrid
Volvamos al norte de Europa. El Adán de Hans Baldung Grien no se corta un pelo y sujeta a Eva cariñosamente, en una imagen que a día de hoy resulta de lo más moderna. La mirada torva que echa al espectador no deja lugar a dudas. En cuanto se coman la manzana, se esconderán tras unos arbustos para conocerse bíblicamente.

Hans Baldung Grien, Adán y Eva (1531), Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Y me permitiréis que remate con otra obra del mismo artista. Al tratarse de un díptico, la pareja queda separada por el marco y no pueden echarse mano. Ella parece más modosita, aunque le mira de reojo con cierta picardía. Y no me extraña, porque la pose chulesca de Adán es lo mejor que he visto en mucho tiempo...

Hans Baldung Grien, Adán y Eva (1524), Szépmûvészeti Múzeum, Budapest

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

6 comentarios:

  1. Estos dibujos antiguos son un poco raros, aunque los firme Jan Gossaert. Eva presenta tetas estrábicas y la "chufita" de Adán clama al Cielo por su insignificancia.

    Durero pasa por ser un poco protonazi, pero lo cierto es que lo dibuja todo mucho mejor.

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    1. ¡¡¡Me he reído mucho con tus apreciaciones anatómicas!!!

      Hay algunos que dicen que es de un seguidor o de su taller, pero no suyo. A mi me parece buena composición, aunque en esos detallitos deja bastante que desear.

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  2. me gusta como Jagdschloss Grunewald le da lugar al pene sin necesidad de estilizarlo como a los brazos.

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    1. ¡¡¡Jagdschloss Grunewald es el museo!!! Pero bueno, el cuadro es anónimo así que el autor no se molestará. Y sí, el Adán de este cuadro parece reaccionar a la tentación de Eva...

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  3. El Adán de HBG es el pecado, pobre Eva y su mala prensa. Todavía no han mordido el fruto y él ya quiere hacerle hijos.
    Cómo me he reído con la urbana pareja de los cornetes!

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    1. Adán solo está cumpliendo órdenes de su jefe que le dijo "creced y multiplicaos". El pobre no es más que un mandado.

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