18 de noviembre de 2012

Los orígenes del Photoshop

Jacques-Louis David, Autorretrato (1791), Galleria degli Uffizi, Florencia

Este es sólo un ejemplo de los miles y miles de retratos "photoshopeados" que podemos encontrar a lo largo de la historia del arte. Cuando un cliente le encargaba un retrato a un pintor, normalmente le pedía que disimulase esos defectillos que le afeaban: una panza cervecera, un antojo de nacimiento, una verruga llena de pelos... En los casos más extremos, el artista se las veía y se las deseaba para satisfacer al cliente, ¿cómo embellecer a un modelo más feo que Picio de forma que quedase más o menos presentable y siguiese siendo reconocible?

El pintor Jacques-Louis David fue uno de estos casos extremos. El gran maestro de la pintura neoclásica, un arte caracterizado precisamente por la idealización de las figuras, tenía el rostro terriblemente deformado. Parece ser que a los veintitantos años, en el transcurso de un duelo, le dieron una cuchillada en la mejilla izquierda. La herida le dejó una fea cicatriz que con los años se hincho y se hinchó hasta convertirse en un enorme tumor en ese lado de la cara.

Si se te dan bien los pinceles y quieres salir guapo, lo mejor es autorretratarse. Fijaos en el cuadro del principio del post. Cuando lo pintó tenía 43 años... hay qué ver lo bien que se conservaba, ¿verdad? Ese look casual le sienta de maravilla, despeinado, con la ropa un poco arrugada, un pelín enfant terrible. Y mediante un recurso pictórico, se las apaña para dejar en sombras el lado malo de la cara (en este caso su mejilla derecha, porque para pintarse tenía que mirarse en un espejo).

Tras la caída de Robespierre, le metieron una temporada entre rejas (era un jacobino declarado). Para combatir el aburrimiento y ante la falta de modelos, volvió a retratarse. Aunque recurrió una vez más al mismo truco de las sombras, en este caso no se pintó tan joven y no disimuló de forma tan descarada la asimetría del rostro. De todos modos, el tumor no pasa de ser un pequeño flemón en el lado derecho del rostro (otra vez el espejo).

Jacques-Louis David, Autorretrato (1794), Museo del Louvre, París

 ¿Pero cómo era en realidad Jacques-Louis David? En julio de 1792, el periódico monárquico Le journal è 2 liards le describía de este modo: "No hay nadie más horrendo, ni más diabólicamente feo". Cualquiera lo diría viendo sus autorretratos... Es probable que el comentario fuese un tanto tendencioso, teniendo en cuenta que el pintor se había manifestado abiertamente a favor de guillotinar al rey. Aun así, guapo no debía ser cuando sus enemigos le apodaban grosse joue (mejilla gorda) y Sir Walter Scott dijo en 1815 que David tenía "la cara más fea que había visto nunca".

Imaginaos por tanto el marronazo que debía suponer tener que retratarle. El más listo de todos fue su discípulo Antoine-Jean Gros que, para no hacer enfadar al maestro, le retrató de perfil por el lado bueno. Problema resuelto.

Antoine-Jean Gros, Retrato del pintor Jacques-Louis David (1790), Museo Pushkin, Moscú

En 1817, cuando tenía ya 67 años y estaba exiliado en Bruselas, le encargó un retrato a otro de sus discípulos, François-Joseph Navez. La primera versión del cuadro no fue del agrado del maestro y a Navez le tocó repetir los deberes. Esto lo sabemos gracias a la inscripción que hizo el propio Navez en el dorso de este primer lienzo:
Louis David âgé de 67 ans 1er portrait fait d’après Mr David le 7 7bre 1817 celui-ci est le plus ressemblant. Mr David me fit recommencer le [palabra perdida] D’après lequel Potrel a gravé parce que je n’avais pas dissimulé le défaut qu’il avait à la joue. Les accessoires ont été d’après celui qui est chez d’Hemptinne qui est aussi un portrait fait par moi d’après Mr David F.J. Navez.
Traduciendo, de todas las versiones que tuvo que hacer Navez del cuadro (mínimo cuatro), esta primera era la más realista pero David la rechazó porque el pintor no había disimulado el defecto de su mejilla. A continuación podéis ver la primera versión sin Photoshop y una de las versiones posteriores "photoshopeadas" que sí que le gustaron a David. Vaya diferencia, ¿no?

François-Joseph Navez, Retrato del pintor Jacques-Louis David (1817), Museo de Bellas Artes, Valenciennes

François-Joseph Navez, Retrato del pintor Jacques-Louis David (1817), colección particular

Otros artistas de esa época no tuvieron tantos miramientos a la hora de retratar a nuestro genio del neoclasicismo. Veamos por ejemplo el magnífico retrato que hizo unos años más tarde Jérôme-Martin Langlois, otro discípulo de David. Está claro que el maestro no debió llegar a verlo, o bien estaba demasiado gagá como para quejarse.

Jérôme-Martin Langlois, Retrato del pintor Jacques-Louis David (h.1825), Museo del Louvre, París

Jean Auguste Dominique Ingres dibuja al artista de perfil por su lado bueno. Sin embargo, a diferencia del retrato de perfil de Gros, la caída del labio permite intuir un rostro asimétrico. Horace Vernet no fue tan clemente, también hace un retrato de perfil, pero esta vez por el lado malo. ¿Para qué cortarse?

Dominique Ingres, Retrato del pintor Jacques-Louis David (primer cuarto XIX), Museo Ingres, Montauban

Horace Vernet, Retrato del pintor Jacques-Louis David (primer cuarto XIX), Musée National Magnin, Dijon

Y cerramos con un busto en mármol del escultor François Rude, que al igual que David estuvo exiliado en Bruselas. El problema de hacer un busto en tres dimensiones es que el rostro ha de representarse entero y las asimetrías se hacen evidentes. Aquí no hay sombras que valgan para disimular los defectos. Por ese motivo, éste sea probablemente el retrato más fidedigno de Jacques-Louis David.

François Rude, Busto del pintor Jacques-Louis David (1838), Museo del Louvre, París

12 comentarios:

  1. Vanidad, photoshop, realidades tan deformadas como el rostro del pintor... Todo muy humano, y dos siglos y pico más tarde, nada nuevo bajo el sol.

    Como siempre, un paseo por el mundo de la pintura de lo más genial.

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    1. La historia y el arte nos enseñan que seguimos siendo igual de borricos para según qué cosas...

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  2. Pues yo creo que Ingres insinúa muy bien el defecto por el lado bueno, me recuerda a la parálisis facial de una cantante de cuyo nombre no puedo acordarme.
    Vaya colección de arte! no creo que se quejara.
    Pobre JL, debía ser bastante guapo antes del desastre. Hoy lo hubieran arreglado con un poquito de bisturí.

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    1. ¡Jajaja! A mí también me recordó a una cantante. Apuesto a que es la misma.
      De todos modos yo me pregunto, si estaba acomplejado por su cara ¿por qué tanto interés en que le retratasen?

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  3. Pues mejor este photoshop que las barbaridades que se hacen algunos en la cara y ESO no se borra con oprimir una tecla.
    Muy bueno Marga!

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    1. Es surrealista: hacerse photoshop permanente en la cara y luego necesitar photoshop programa para borrarse los desperfectos.

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  4. Pobrecillo!! Es lógico que pidiera Photoshop a sus amigos artistas! Todos queremos que nos recuerden guapos y jóvenes!

    Aunque, por otro lado, también es verdad que se agradece conocerle tal y como era... si todos fuéramos producto del photoshop... vaya "sosez" de mundo!! :)

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    1. Por un lado, lo entiendo. Pero digo yo, si eres feo como un demonio, ¿no será mejor "autorretratarte" y no dejar esa ingrata tarea en manos de otros pobres infelices?

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    2. Ahí tienes razón, como aquél dicho: "si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo" ;)

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  5. Me horroriza pensar como sería la familia de Carlos IV, aunque quizás allí el photoshop de Goya fue a la inversa para dejarlos "bien retratados" en su genial crítica.
    En el caso que nos ocupa, Jérôme-Martin Langlois no tiene "piedad" y parece como si Horace Vernet si la tuviera en el último momento

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    1. Hay quien dice que Goya retrató a "Carlos IV and Co." con cariño, sin intención de crítica... No sé que será peor.
      En este caso, no deja de ser curioso que los únicos retratos realistas de JLD sean cuando ya era muy mayor. Se debía gastar muy mal genio de joven.

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    2. Simplementre, era coqueto y de ma mayor quizás había perdido un poco de visión, pobre.

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