26 de noviembre de 2012

Los dos rombos de la Capilla Sixtina

Cuando Miguel Ángel pintó su famoso Juicio Final en la Capilla Sixtina, entre 1537 y 1541, los papas Pablo III y Julio III no le pusieron demasiadas trabas por representar tanto desnudo. Al fin y al cabo, tenía cierta lógica que los muertos resucitasen sin ropa puesta.

Pero la alegría naturista de los santos de Miguel Ángel no duró demasiado. En 1565, el papa Pio V le encargó a Daniele da Volterra que tapase las vergüenzas de estos personajes, ya que en el Concilio de Trento se había dictaminado que pintar figuras sagradas desnudas era una herejía. El pobre artista, que por cumplir órdenes pasó a la historia con el sobrenombre de Il braghettone, se limitó en la mayoría de los casos a añadir telitas y hojas de parra por aquí y por allá (ya hablamos de la figura de Minos no hace mucho tiempo). Sin embargo, en las figuras de santa Catalina y san Blas tuvo que hacer algunos cambios extra. A día de hoy, después de todas las restauraciones, estos dos santos siguen tal y como los dejó Volterra:

Miguel Ángel, fragmento de El Juicio Final (1537-1541), Capilla Sixtina, Roma

Aquí podemos verlos junto a san Sebastián, cada uno sujetando los elementos de su martirio (su DNI iconográfico): san Sebastián a la derecha con las flechas, santa Catalina con su media rueda de pinchos y san Blas con los peines de cardar con los que le rastrillaron la piel. Los típicos santos culturistas que pintaba Miguel Ángel, vamos.

¿Y cuáles fueron los añadidos de Volterra? Pues la telita que tapa discretamente los colgajos de san Sebastián, la elegante túnica verde de santa Catalina y la cabeza completa de san Blas, que tal y como está ahora, dirige su mirada a la figura de Jesucristo, situada más arriba.

Gracias a las copias del Juicio Final que se hicieron con anterioridad a la intervención de Volterra, podemos saber el aspecto que tenían estas figuras antes de ser censuradas por la santa inquisición. Se han conservado varios grabados sobre papel y un cuadro que le encargó el cardenal Farnese en 1549 a un pintor llamado Marcello Venusti:

Marcello Venusti, réplica del Juicio Final (1549), Museo di Capodimonte, Nápoles
No hace falta que os dejéis los ojos intentando buscar a los dos santos. Aquí tenéis la imagen lo suficientemente agrandada como para intuir los motivos de la censura. No sé, a lo mejor la pose de san Blas y santa Catalina jugando al teto era un pelín indecorosa para la época... ¿qué opináis vosotros?

Marcello Venusti, detalle del Juicio Final (1549), Museo di Capodimonte, Nápoles

Niccolo della Casa, detalle del Juicio Final (grabado, 1548), Metropolitan Museum, Nueva York

3 comentarios:

  1. Pues si quieres seguir añadiendo rombos al Juicio universal de Buonarroti, te recomiendo la novela "El diablo en la Sixtina", un thriller histórico ambientado en Roma en el presente, el Renacimiento y el siglo IV y que habla de las claves ocultas que dejó Miguel Ángel en su fresco y, por supuesto, de la historia de Volterra.

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  2. Tomo nota de la recomendación, Edu. Así voy haciendo lista para los reyes magos. Gracias!!!

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  3. pué nosotras opinamos...ha dicho teto ¿no?,
    ¿Se ha dado cuenta que el wiki no tiene entrada para "el teto"?,
    eso es imper...., tendríamos que recurrir a los mojinos escocíos, como entrada.
    ¡¡este año no le doy asignación a Jimmy!!

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