7 de octubre de 2012

Cagadito de miedo

A principios del siglo XIII, el burgalés Domingo de Guzmán, futuro fundador de la orden de los dominicos, se lió la manta a la cabeza y se marchó al sur de Francia a convertir cátaros. El papa de Roma había abierto la veda de caza de herejes proclamando una nueva cruzada contra los que pensaban distinto y sumarse a ella era una buena forma de prosperar. Un buen día, mientras Domingo se paseaba por el Languedoc buscando infieles, se le apareció la virgen, le puso en las manos una sarta de cuentas llamada "rosario" y le explicó como se usaba.

Podría decirse que esta fue la presentación oficial del rosario, aunque lo cierto es que no se puso de moda hasta el siglo XVII, con la contrarreforma. En esos años, la iglesia católica se dedicó a repartir rosarios a troche y moche entre sus fieles. Era un instrumento de fabricación barata, fácil de distribuir y que permitía tener al populacho entretenido y quieto durante largas horas rezando padrenuestros y avemarías. Y además les diferenciaba de los protestantes, que lo rechazaban por considerar que los rezos repetitivos eran propios de paganos.

Fue en pleno boom del rosario cuando Caravaggio, que siempre estaba al tanto de las modas eclesiásticas para poder vender cuadros, pintó este enorme lienzo titulado La virgen del rosario.

Caravaggio, La virgen del rosario (h.1606-1607), Kunsthistorisches Museum, Viena

En una composición más o menos triangular, la virgen le da instrucciones a Domingo de Guzmán para que reparta rosarios entre los pobres que se arrodillan a sus pies. Señala en concreto a una mujer que también va con su hijito: "no te olvides de darle uno a esta señora, ¿eh?"

Los que están de pie alrededor de la virgen son todos dominicos y es que ya se sabe que el clero está más próximo a la divinidad que el pueblo llano. Algunos de los personajes miran hacia el espectador para que se involucre en la escena: el calvo de la izquierda, el niño Jesús y el dominico de la derecha. Este último es san Pedro mártir. Lo sabemos por la herida sangrante que luce en el cráneo (un hereje le mató de un machetazo en la cabeza). El que está justo detrás de él y que parece el gran inquisidor probablemente sea santo Tomás de Aquino.

San Pedro mártir (detalle de La virgen del rosario, Caravaggio)

En el barroco les fascinaban las escenas de carácter teatral, como demuestra la magnífica cortina roja de la parte superior, anudada a una columna. Parece el telón de un escenario que se hubiera recogido para permitirnos ver a los actores.


Este lienzo gigantesco de 365x 250 cm estaba pensado para presidir el altar de una iglesia. El mensaje que transmitía era fácilmente comprensible para todos: el clero como intermediario entre la virgen y el pueblo, una iglesia piadosa que acogía con los brazos abiertos incluso a los más desfavorecidos. Pura propaganda contrarreformista. Sin embargo, por alguna razón que desconocemos, la obra nunca llegó a ocupar el espacio para el que fue proyectada.

Las primeras noticias que tenemos del cuadro son de 1607, en una carta que escribió el pintor Frans Pourbus a su protector el duque de Mantua desde Nápoles. Le informaba de que dos vendedores le habían ofrecido la pintura por 400 ducados. Por el modo de delinear las formas y su estilo minucioso, se cree que Caravaggio pintó el cuadro en Roma, no en Nápoles. De hecho, el recurso de la cortina lo había utilizado también en otra obra de su etapa romana: La muerte de la virgen. Tras asesinar a Rannucio Tomassoni en 1606, Caravaggio se vio forzado a huir a Nápoles y seguramente se llevó el cuadro consigo.

¿Y quién se lo había encargado en Roma? Pues este señor que está arrodillado a la izquierda del lienzo. Se trata de la famosa figura del donante, que aparece en multitud de cuadros religiosos desde la Edad Media, un noble rico que se comprometía a pagar el cuadro a condición de salir retratado junto a los santos. Aunque está de rodillas entre los pobres, la gorguera le delata. Caravaggio nos dejó además una pista para saber a qué familia pertenecía: la columna bajo la que está situado, que era el emblema de la familia Colonna.

Donante de la familia Colonna (detalle de La virgen del rosario, Caravaggio)

Utilizando la lógica, podemos deducir que este miembro de la familia Colonna le encargó el cuadro a Caravaggio para una iglesia de Roma, pero por algún motivo no le gustó el resultado y no se lo pagó, puesto que la obra acabó en Nápoles en manos de unos marchantes. ¿Sería porque le había dejado arrinconado entre la chusma, en vez de colocarle en un lugar de honor? La verdad es que el hombre tiene cara de apurado y parece pedirle ayuda al santo para que le saque de ahí. O quizás fuese por los pies sucios de los pobres. A Caravaggio ya le habían rechazado más cuadros por la falta de higiene de sus personajes.

Pies sucios de un pobre (detalle de La virgen del rosario, Caravaggio)

El caso es que el cuadro aparece en Nápoles en manos de estos dos vendedores llamados Abraham Vinck y Louis Finson, que puede que se lo hubieran comprado a Caravaggio o que trabajaran a comisión, no lo sabemos. No logran colocárselo a nadie y Finson se lo termina llevando a Aix-en-Provence y luego a Amberes, donde muere en 1617. Tres años después, un grupo de pintores flamencos liderados por Rubens, gran admirador de Caravaggio, hacen fondo común para comprárselo a los herederos de Finson y donan el lienzo a la iglesia de San Pablo (la iglesia de los dominicos de Amberes). A fines del XVIII, el cuadro es venido o regalado al emperador José II de Austria y de ahí pasa a la colección del Kunsthistorisches Museum de Viena donde se conserva hoy en día.

Interesante historia, pero ¿qué tiene que con el título del post? Pues si os fijáis bien, uno de los personajes del cuadro no ha podido soportar con entereza la aparición sobrenatural de la virgen y se ha cagado de miedo en los pañales, literalmente. A lo mejor fue eso lo que no le gustó al señor Colonna...

Un niño cagado de miedo (detalle de La virgen del rosario, Caravaggio)


2 comentarios:

  1. muy interesante lo de los pies sucios

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  2. Pues interesante historia... supe de un niño que cuando se le apareció la Virgen en Medugorie se escondió y dijo "no, por favor, no me lleve al cielo"

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