17 de septiembre de 2012

Pobrecito Wagner

James Ensor, Au conservatoire (1902), Museo d'Orsay, París

En este descarnado óleo del pintor belga James Ensor, el pobre Richard Wagner llora de rabia y se tapa los oídos ante el destrozo que están haciendo unos músicos de su maravillosa obra.

El público enfervorecido, fuera de los límites del lienzo, lanza a los intérpretes flores sueltas y ramos completos, pero también objetos de todo tipo, como un gato espatarrado, un pato con un billete atado a la cola, dos zanahorias y la marca de identidad de Ensor: un arenque ahumado (hareng-saur en francés, que al pronunciarse suena igual que art Ensor).

James Ensor, Au conservatoire (1902), Museo d'Orsay, París

Los músicos son miembros del conservatorio de Bruselas. Personajes de rostros deformados, algún que otro escote que deja ver más de la cuenta, salivazos y notas musicales casi escupidas. El director de orquesta, con cara de pocas luces y un largo moco que le cuelga de la nariz, agita la batuta con poco brío (¿o quizás es un látigo?). El músico de la izquierda, al que le ha caído un ramo de flores en la cabeza y que suda copiosamente, es Eugène Ysaÿe, un violinista de la época.

La banda sonora del cuadro es la famosa cabalgata de las valquirias, como podemos ver en el libreto que sujeta la mujer del centro. Es Madame Servais, profesora de canto. El grito de guerra que inventó Wagner para las valquirias (Hojotoho! Hojotoho! Heiaha! Heiaha!, que así leído suena bastante ridículo) se convierte a partir de la tercera línea en un absurdo juego de palabras sin sentido.

Y Wagner preside la escena horrorizado, desde un viejo óleo lleno de telarañas que cuelga de una soga, como si fuese un ahorcado. El mensaje es claro: los músicos y el público no le rinden al maestro el respeto que merece. La cultura muere aniquilada en manos de ignorantes que aparentan saber, pero que en realidad no saben nada.

Irónico, grotesco, ácido, desagradable y muy divertido. Criticando la sociedad sin piedad ninguna. Es el genial James Ensor, heredero directo de El Bosco y Peter Brueghel.

La cabalgata de las valquirias, de la ópera Die Walküre de Richard Wagner. En este archiconocido fragmento del tercer acto, las valquirias, diosas guerreras hijas del dios Wotan, recogen a los héroes caídos en la batalla para llevárselos al Walhalla, la residencia de los dioses, donde pasarán a formar parte del ejército del dios. 


4 comentarios:

  1. muy bueno el Ensor.decedor.
    viva Wagner, Ensor y los gatos!

    Marga, cuando comentáis en mi blog también te sale el rollo éste de no eres un robot con nº y palabra?

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  2. Jajaja... Muy bueno lo de ensor.decedor.

    Y no, no me sale el rollo de la palabra, ahora reviso a ver si puedo quitarlo.

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  3. cómo me gusta comentar directamente!
    cómo me gusta Baremboim con Kupfer!
    gracias, Marga.

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  4. Y cómo me gusta Barenboim con Wagner. Son una pareja encantadora. Espero que podamos disfrutarla muchos años más. Y cuando se mete por medio la Staatskapelle... Un menage-a-trois de delirio.

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