9 de septiembre de 2012

Enseñando el pajarito


Gabriël Metsu, El regalo del cazador (hacia 1658-1660), Rijksmuseum, Amsterdam

En esta deliciosa pintura costumbrista, un cazador madurito le ofrece a una elegante dama holandesa una perdiz muerta. Para nuestros ojos del siglo XXI, la lectura más simplista de la escena sería: "cariño, deja de coser y prepárame la cena, y ya de paso ponme también una cerveza bien fresquita, que quiero sentarme a ver el partido". Sin embargo, para las cultivadas miradas del siglo XVII, el significado no era precisamente ese, sino este otro: "hola guapa, ¿te vienes al catre conmigo?"

Pues sí, en esa época, ofrecer a una mujer un ave muerta de cualquier tipo era lo mismo que pedirle mambo. En holandés y en alemán, el sustantivo vogel significa pájaro, término que puede hacer referencia tanto a las aves emplumadas como a esos otros pájaros que se esconden tras los calzones; y el verbo vogelen significa copular, dicho finamente. No deja de ser curiosa esa ancestral costumbre de referirse al miembro viril masculino en términos ornitológicos. Como muestra, el sustantivo inglés cock (gallo), nuestro divertido pajarito o, sin ir más lejos, la malsonante p***a (femenino de pollo).

Aparte de la perdiz muerta, Gabriël Metsu añadió otros detalles picantones a la escena, como la figura de Cupido sobre el armario o esas zapatillas rojas tiradas por el suelo junto a los aperos del cazador, en ese segundo significado de "salir de caza".

Ahora que ya sabemos interpretar estos símbolos, ¿qué os parece si intentamos descifrar lo que nos quiso decir el pintor Gerrit Dou en esta otra obra?

Gerrit Dou, Ama de casa holandesa (1650), Museo del Louvre, París

Es evidente que no estamos ante una inocente ama de casa que ordena diligentemente su cocina. La joven se asoma a la ventana para colgar un gallo muerto de un gancho, a su derecha hay una jaula de pájaros abierta y vacía, una jarra tumbada que ha dejado caer el líquido que contenía y una vela apagada, símbolo de la oscuridad o la noche. En resumidas cuentas, una chica con ganas de marcha.

Moraleja de la historia: Mujeres, cuidadito cuando un hombre os enseñe el pajarito u os traiga pollo asado para cenar.

4 comentarios:

  1. por fin, Marga. Y yo que pensaba que ibas a hablar de lindos gatitos. Que conste que lo del pajarito, me ha encantado, para que luego digan que los nórdicos son unos fríos. Muy bonitas, las pinturas.
    Un post muy divertido, ideal para la vuelta de vacaciones.

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  2. Marga, me encantan estos apuntes que nos ayudan a descifrar escenas que alos profanos de la pintura se nos escapan. Siempre me ha sorprendido ese exceso de costumbrismo en determinada pintura europea. ¡Ahora los cuadros cobran vida!

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  3. Impecable. como siempre. se te extrañaba. como anda el espacio nuevo? Ya te mudaste?

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  4. Pues no, kalamar, al final no fueron gatitos. A los gatitos ya les dediqué un post hace tiempo y van que chutan: http://harteconhache.blogspot.com.es/2011/11/queridos-mininos.html

    Enric, ya ves... sospecho que los pintores de géneros aparentemente sosos, como los bodegones, paisajes y escenas costumbristas manejaban extraños códigos secretos que ahora nos resultan ajenos.

    Gracias Max. Pues sí, ya estamos en la nueva casa, un poco más relajados. A ver si esta vez es para largo.

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