Puedes suscribirte al RSS

Introduce tu Email

18 de abril de 2012

Queridos paquidermos

Marga Fdez-Villaverde
Después de haberles dedicado sendas entradas a los dos mamíferos domésticos por excelencia: los chuchos y los mininos, no queremos dejar pasar la ocasión de homenajear también a los elefantes que no por grandes son menos entrañables y que, como veremos a continuación, también han sido protagonistas de cuadros y esculturas. Su carácter exótico ha contribuído a que estas representaciones artísticas sean por lo general de carácter más fantasioso que las dedicadas a otros animales.

Empezamos la ruta con uno de mis elefantes favoritos, el de las pinturas murales de San Baudelio de Berlanga. Esta pequeña ermita mozárabe, situada en la provincia de Soria, ha derretido los sesos de muchos estudiosos por culpa de su curiosa arquitectura, muy diferente de las construcciones religiosas que se hacían en la época. El interior estaba completamente decorado con unas maravillosas pinturas murales que los vecinos de la localidad vendieron en 1922 a los "yanquis", en un alarde de inteligencia suprema digno de película de Berlanga (nunca mejor dicho). Los norteamericanos, que se habían llevado a precio de ganga una de las grandes joyas del primer románico, repartieron el botín por diferentes museos. Hasta 1957 no se lograron recuperar parte de estas pinturas, ahora expuestas en el Museo del Prado, prestadas amablemente por el Metropolitan de Nueva York a cambio del ábside de otra iglesia románica. Y es que negociamos como nadie... 

Con un vistazo rápido, se hace evidente que el pintor conocía los elefantes de oídas. Es posible que algún conocido le contase que en regiones remotas del mundo existían unos animales muy grandes con trompa. Este encantador elefante lleva sobre sus espaldas nada menos que un castillo, lo que viene a demostrar lo que entendía por "grande" este artista.

Elefante, pintura mural de San Baudelio de Berlanga (siglo XII), Museo del Prado, Madrid

Otro elefante famoso es el de Bernini, situado frente a la iglesia Santa Maria sopra Minerva de Roma. Fue un encargo del papa Alejandro VII que quería una base para un obelisco egipcio que habían encontrado recientemente. A lo mejor no le pagaron lo suficiente porque Bernini, en vez de esforzarse, plagió descaradamente una ilustración del libro Hypnerotomachia Poliphili (1467) de Francesco Colona, un bestseller de la época. Como podéis ver, cuatro siglos después, seguían con el tópico del elefante fortachón que todo lo puede.

Gian Lorenzo Bernini, Elefante (1667-1669), Santa Maria sopra Minerva, Roma

Francesco Colonna, Hypnerotomachia Poliphili (1467)

Los elefantes fueron un tema más o menos habitual en las estampas japonesas (ukiyo-e). Ante la imposibilidad de elegir entre tantas obras maestras, me he quedado con dos divertidos elefantes que están siendo "examinados", uno por niños y otro por monjes ciegos. No sé qué será peor para este pobre animal que aquí demuestra con creces su legendaria paciencia. 

Niños examinando un elefante (hacia 1875), Biblioteca del Congreso, Washington

Hanabusa Itchō (1652-1724), Monjes ciego examinando un elefante, Biblioteca del Congreso, Washington

Otro elefante curioso es el que estuvo instalado en el jardín trasero del Moulin Rouge. Este famoso cabaret, inaugurado en 1889 y propiedad de Charles Zidler y Josep Oller (natural de Terrassa) se convirtió en el súmmum de la extravagancia de París. Del decorado del local se encargó el pintor Adolphe Willette que colocó en el jardín de atrás un escenario, una terraza y un gigantesco elefante de escayola que había comprado en la Exposición Universal. Parece ser que en la parte de arriba tenía un mirador al que sólo podían acceder hombres (y donde nunca vivió Nicole Kidman).

Fachada del Moulin Rouge en su época de esplendor, con carteles de Toulouse-Lautrec
Jardín trasero del Moulin Rouge con el elefante (fotomontaje de la época)

El premio al elefante más raro se lo vamos a dar al pintor surrealista Max Ernst, por su famoso cuadro Celebes en el que representa una especie de elefante-máquina rodeado de extraños elementos inspirados en la pintura metafísica de Giorgio de Chirico. Lo más inquietante de los cuadros surrealistas es que nos provocan deliberadamente la necesidad de entenderlos, ya que incluyen elementos figurativos que siempre nos recuerdan a algo que no logramos reconocer. Y esto produce mucho desasosiego. Y ellos lo sabían. Y lo explotaban a conciencia.

Max Ernst, Celebes (1921), Tate Modern, Londres

Finalizamos el paseo artístico con dos elefantes contemporáneos. El primero es la impresionante escultura en bronce de más de siete metros de altura de Miquel Barceló titulada Gran elefant dret, que ha estado expuesta en diferentes ciudades del mundo (Barcelona, Madrid y Nueva York entre ellas). El segundo es el elefante vivo que pintó de fucsia y dorado (a juego con las paredes) el controvertido grafitero Banksy para su exposición Barely Legal (Los Ángeles, 2006), y que inmortalizó en su película Exit through the Gift Shop. La polémica está servida.

Miquel Barceló, Gran elefant dret (2008), fotografía de Eloy Uriarte
Banksy, Barely Legal (instalación), Los Ángeles, 2006

Para acabar, os dejo con un poco de música: la genial marcha de los elefantes de El libro de la selva.


Vídeo de DaveTheManThatCan

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

4 comentarios:

  1. Bernini debio de pensar: -si no lo puedo mejorar mejor y fuciona, pa'que...
    La ermita no la conocia.

    ResponderEliminar
  2. Marga, mira este otro elefante de feria, a qué es precioso?
    http://enarchenhologos.blogspot.com.es/2012/04/congress-of-curious-peoples-coney.html
    y de Disney me quedaría con el extravagante sueño de Dumbo
    besos

    ResponderEliminar
  3. Asynjur, Bernini le echó un morrooooo... Porque además ni siquiera hizo él la escultura, se la encargó a sus ayudantes.

    Kalamar, me encanta el hotel elefante. Podíamos buscarnos un solar y construir uno en Barcelona, ¿qué te parece?
    La peli de Dumbo no me gusta nada. Sólo se salva por ese trozo que dices, que es realmente genial!!!

    ResponderEliminar
  4. A pesar de todo, el elefante de Bernini siempre me ha gustado. Genial el de Barceló y magistrales los de Disney. Gràcias por reivindicar la "paquidermez" enfrente de la "estupidez".
    Una abraçada

    ResponderEliminar

Coprights @ 2016, Blogger Templates Designed By Templateism | Templatelib