18 de marzo de 2012

Si lo ves cursi, es que no lo entiendes

Jean Cocteau, cartel para El espectro de la rosa (1911)

Probablemente, El espectro de la rosa sea en apariencia el ballet más cursi de Sergei Diaguilev. Es muy corto, solo dura diez minutos, entre otras cosas porque el argumento no da más de sí: una joven regresa a casa de su primer baile con una rosa en la mano, se queda frita en el sillón de su dormitorio, se le cae la flor al suelo, tiene un sueño en el que baila con el espíritu de la rosa y se despierta. Y con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Está basado en el poema Le spectre de la rose de Théophile Gautier al que había puesto música Hector Berlioz en 1841 creando, con éste y otros seis poemas de Gautier, un ciclo de canciones titulado Les nuits d'eté (Las noches de verano). Aquí tenéis el poema y la canción que, al margen del argumento, no tienen nada que ver con el ballet del que estábamos hablando. Como veréis es un poema típico del romanticismo: habla de naturaleza y tumbas. La grabación de Janet Baker tiene ya cuarenta añitos, pero desde mi punto de vista siendo insuperable.


Vídeo de jolicrasseux.

Le spectre de la rose - Théophile Gautier

Soulève ta paupière close
Levanta tu párpado cerrado
Qu'effleure un songe virginal;
que acaricia un sueño virginal;
Je suis le spectre d'une rose
soy el espectro de una rosa
Que tu portais hier au bal.
que llevaste ayer al baile.
Tu me pris encore emperlée
Me cogiste aún perlada
Des pleurs d'argent de l'arrosoir,
por las lagrimas de plata de la regadera,
Et parmi la fête étoilée
Y por la fiesta estrellada
Tu me promenas tout le soir.
me paseaste toda la noche.

Ô toi qui de ma mort fus cause,
Oh tú, que fuiste causa de mi muerte,
Sans que tu puisses le chasser,
sin que puedas ahuyentarlo,
Toutes les nuits mon spectre rose
todas las noches mi espectro rosa
A ton chevet viendra danser.
vendrá a bailar a tu cabecera.
Mais ne crains rien, je ne réclame
Pero no temas nada, yo no reclamo
Ni messe ni De profundis;
ni misa ni De profundis;
Ce léger parfum est mon âme,
Este ligero perfume es mi alma
Et j'arrive du paradis.
y vengo del paraíso.

Mon destin fut digne d'envie,
Mi destino fue digno de envidia
Et pour avoir un sort si beau,
y por tener una suerte tan hermosa,
Plus d'un aurait donné sa vie
más de uno habría dado la vida
Car sur ton sein j'ai mon tombeau,
pues en tu seno está mi tumba,
Et sur l'albâtre où je repose
y sobre el alabastro en el que reposo
Un poète avec un baiser
un poeta con un beso
Écrivit: "Ci-gît une rose
escribió: "aquí yace una rosa
Que tous les rois vont jalouser

que todos los reyes envidiarán"

Weber (derecha) y Berlioz (izquierda) muy pensativos

Por una de esas extrañas casualidades de la vida, ese mismo año de 1841 Berlioz estaba trabajando en la orquestación de una deliciosa pieza para piano de Carl Maria von Weber titulada Invitación a la danza (versión para piano aquí). Setenta años más tarde, Diaguilev escogería esta obra de Weber/Berlioz, como banda sonora para su ballet El espectro de la rosa. Sin saberlo, Berlioz se había convertido en 1841 padre de dos "espectros": su canción y el futuro ballet.

El espectro de la rosa de Diaghilev se estrenó en Montecarlo el 19 de abril de 1911. El decorado y el vestuario eran de León Bakst y la coreografía de Michel Fokine. A primera vista, puede parecernos algo clasicorro si lo comparamos con las dos obras maestras que hicieron estos dos mismo señores la temporada anterior, Schéhérazade y El pájaro de fuego. Pero si hurgamos un poco, puede que no lo sea tanto.

León Bakst, diseños para el mobiliario de El espectro de la rosa

La coreografía estaba hecha a medida para puro lucimiento de Vaslav Nijinsky, el amante de Diaguilev, que interpretaba el papel del espectro de la rosa y que podía con todos los saltos y piruetas que le puso Fokine y alguno más. Según se cuenta, al salir por la ventana de la habitación después de haber bailado con la chica, se marcaba un salto espectacular de más de ocho metros que hacía las delicias del público. Es posible que exagerasen un poco pero lo cierto es que este ballet le convirtió definitivamente en el bailarín más famoso del mundo.

Tamara Karsavina y Vaslav Nijinsky en El espectro de la rosa

El vestuario que diseñó Bakst para Tamara Karsavina es excesivamente casto, aunque hemos de tener en cuenta que la protagonista es una joven pasmada y virginal. Sin embargo, el traje de pétalos de rosa que hizo para Nijinsky sigue siendo turbador a día de hoy. Si el bailarín que lo luce es un poco tirillas, el diseño puede resultar un tanto mariquita, pero con la musculatura piernil que tenía Nijinsky y sus fascinantes rasgos exóticos esto no pasaba. La intención de Diaguilev, Bakst y Fokine era crear un personaje andrógino, irresistible para ambos sexos, y ponerlo a bailar con toda su carga erótica con una adolescente sin estrenar y medio dormida (o sea, con la guardia baja) y nada menos que en su dormitorio. ¿A qué ahora ya no parece tan cursi?

Tamara Karsavina en El espectro de la rosa
Vaslav Nijinsky en El espectro de la rosa
Vaslav Nijinsky en El espectro de la rosa

Para acabar, aquí podéis ver el ballet completo interpretado por Claude de Vulpian y Manuel Legris. Ahora que sabéis todo lo que hay detrás, fijaos en lo diferentes que son los movimientos de ella y los de él: la inocencia más pura bailando en sueños con un íncubo andrógino de belleza arrebatadora (Nijinsky era un bellezón). ¡Disfrutadlo!


Vídeo de Ewaasia.

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