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26 de marzo de 2012

El final de Otello

Marga Fdez-Villaverde
Eugène Delacroix, Otelo y Desdémona (hacia 1847-1849), National Gallery of Canada

El Otelo de Shakespeare es un personaje violento y acomplejado. Un moro cristianizado y ascendido a general que no acaba de creerse que la rubia y guapa Desdémona se haya casado con él por amor y no por interés. Al envidioso Yago no le hace falta más que una pequeña insunuación para sembrar las dudas en Otelo, sabiendo que los celos y la inseguridad de su jefe harán el resto. La evolución psicológica del personaje, tanto en la obra original de Shakespeare como en la ópera de Verdi (con libreto de Arrigo Boito), es impresionante. Al final de la obra acaba estrangulando a su inocente esposa y clavándose después una daga al descubrir que estaba equivocado.

Al igual que sucedía con Romeo y Julieta, es un tema fascinante para el romanticismo: un amor perfecto condenado por una sociedad intolerante que llevará a los protagonistas a la muerte. Muchas de las representaciones pictóricas de Otelo y Desdémona corresponden a este periodo, por ejemplo el cuadro de Delacroix de ahí arriba en el que domina una claustrofóbica decoración rojo intenso que representa la pasión y la locura de Otelo. O esta otra pintura de aquí abajo del pintor valenciano Muñoz Degraín, un romántico tardío, con un Otelo muy teatrero que mira a su esposa arañándose el pecho y una Desdemona de expresión angelical abandonada en los brazos de Morfeo.

Antonio Muñoz Degraín, Otelo y Desdémona (1881), Museu do Chiado, Lisboa

Este es otro ejemplo posterior realizado por el pintor de origen húngaro nacionalizado francés Adolphe Weisz (1868-1916). En este caso Desdémona, que duerme como su madre la trajo al mundo, está teniendo un evidente sueño libidinoso. Otelo, más alucinado que enfurecido, se inclina sobre su "casta" consorte para tratar de averiguar qué murmura.

Adolphe Weisz (1868-1916), Otelo y Desdémona, ¿colección particular?

Muchos años antes que Verdi, Rossini estrenó su propia ópera Otello, ossia il moro de Venezia (Otelo, o sea el moro de Venecia) con un final feliz alternativo en el que la pareja acababa haciendo las paces. La verdad es que en esta segunda versión (la primera tenía final trágico) se cargó bien cargado el espíritu de la obra de Shakespeare, pero a Rossini se lo perdonamos todo, sobre todo teniendo en cuenta que en su época todavía no estaba muy de moda morir por amor. 

Veamos la escena final de la ópera de Verdi, más fiel al original de Shakespeare, interpretada por Plácido Domingo en el Metropolitan de Nueva York el año 1995. Verdi no utiliza un aria, sino un monólogo (sin estrofas) para darle más realismo a la escena y una mayor intensidad dramática. El intérprete ha de saber darle los matices adecuados para conmover al público, ossia que además de buen cantante debe ser un magnífico actor.


Vídeo de Mateus4193


OTELLO - Giuseppe Verdi - Escena final

Niun mi tema s'anco armato mi vede.
Que nadie me tema aunque me vea armado
Ecco la fine del mio cammin
Este es el final de mi camino
Oh! Gloria! Otello fu!
¡Oh gloria! ¡Éste fue Otelo!

(deja caer la espada y se acerca a la cama para contemplar a Desdémona)

E tu… come sei pallida!
Y tú… ¡qué pálida estás!
e stanca, e muta, e bella,
cansada, callada y bella,
pia creatura nata sotto maligna stella.
piadosa criatura nacida bajo una mala estrella.
Fredda come la casta tua vita, e in cielo assorta.
Fría como tu casta vida, ahora recogida en el cielo.
Desdemona! Desdemona!
¡Desdémona! ¡Desdémona!
Ah, morta! morta! morta!
¡Ah, muerta, muerta, muerta!

(saca un puñal que tenía escondido en el traje)

Ho un'arma ancor!
¡Todavía tengo un arma!

(se hiere)

Pria d'ucciderti, sposa, ti baciai.
Antes de matarte, esposa, te besé
Or morendo, nell'ombra in cui mi giacio...
Ahora, muriendo, en la sombra en la que yazgo...
Un bacio, un bacio ancora,
Un beso, otro beso
ah! un altro bacio!
¡ah, un último beso!

(cae junto a la cama y muere)

THE END

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

6 comentarios:

  1. Me encanta el final de Otello en Verdi a partir del Ave Maria de Desdemona, la tensión entre la pareja está tan bien resuelta dramática y musicalmente, lo que no me resulta es conmovedor porque no me solidarizo con el moro, lo que siempre digo es que si hay un papel de ópera con el que me gustaría estar en un escenario ese es el de Otello de Verdi.

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  2. Es que este cafre es difícil que conmueva a alguien... Las frases que le dirige a Desdemona después de haberla matado son de delito:
    "E tu come sei pallida, e stanca, e muta e bella, pia creatura nata sotto maligna stella"
    Lo único que te sale decirle es "serás desgraciado"
    Eso sí, como papel para interpretar es fascinante.

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  3. A mi m'encanten, musicalment parlant, els Otellos. El de Rossini (2a versió), tot i no tenir el final shakespearià, m'agrada perquè al menys no hi ha morts. Dec tenir complex de casc blau.
    Una abraçada

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  4. Josep, yo soy más de finales trágicos y cuanto más trágicos, mejor. Los veo como más contundentes. Los finales felices me dan la sensación de final a medias, como si no te contasen toda la historia.
    Pero por suerte, tenemos óperas para todos los gustos!!!

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  5. Qué cuadros tan originales! sobretodo ese Weisz, yo también soñaría con este Otelazo.
    Y Plácido, genial en su gran papel, (que vi en el 85 con una jovencita Dessí en mi primer Liceu!)

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  6. ¡¡¡Qué suertaza!! Iniciarse en el Liceu con un Otello de Plácido... Mi debut fue en la Zarzuela con una Lucia di Lammermoor de Vargas y Devia que circula por YouTube.

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