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27 de febrero de 2012

Los sonetos "verdes" de Shakespeare

Marga Fdez-Villaverde
Mary Fitton, dama de honor de Isabel I, una de las candidatas al puesto de Dark Lady shakespeariana

El otro día explicamos que de los 157 sonetos que escribió William Shakespeare, los primeros 126 narraban los amores del poeta con un hermoso y misterioso jovencito conocido como Fair Youth, del que probablemente nunca sepamos nada.

Los siguientes 26 sonetos (del 127 al 152) nos cuentan la tórrida relación que mantuvo Shakespeare con la enigmática Dark Lady, una morenaza de rompe y rasga que acabó por ponerle los cuernos con el Fair Youth de los primeros sonetos. Un ménage à trois en toda regla en el que aparentemente todos se liaron con todos.

La identidad de la dama ha sido, sigue y seguirá siendo una incógnita. Unos hablan de Mary Fitton, dama de honor de la reina Isabel y amante del conde de Pembroke, que como vimos era uno de los candidatos a Fair Youth, con lo cual tendría su lógica. Otros hablan de Emilia Lanier, una poetisa de vida bastante liberada, aunque difícil de relacionar con Shakespeare...


Los sonetos de Shakespeare son transgresores al máximo. El lenguaje poético que habitualmente usaban los escritores para describir la belleza idealizada de la dama, a la que siempre se adoraba desde una respetuosa distancia, Shakespeare lo utiliza para hablar de un hombre. Por el contrario, cuando escribe sobre su amada, se pone en plan realista y nos baja de las nubes de una colleja. Chocante, ¿verdad?

La destinataria de los sonetos no era la típica beldad rubia, pálida y de mejillas sonrosadas que estaba tan de moda en la corte, más bien todo lo contrario. Shakespeare la describe de forma magistral en el soneto 130, aprovechando la ocasión para burlarse de las manidas metáforas que definían el ideal de belleza de la época.

(*) Nota: Los sonetos ingleses de esta época estaban formados por tres cuartetos con rimas independientes: ABAB CDCD EFEF, y un pareado al final que funcionaba como moraleja o conclusión del poema. La traducción libre y los comentarios entre paréntesis son cosecha propia.

My mistress' eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red, than her lips red:
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.

Los ojos de mi dueña no brillan como el sol; el coral es más rojo que sus labios; si la nieve es blanca, sus pechos son morenos; si los cabellos son hebras, hebras negras crecen en su cabeza (la traducción exacta de wires es alambres, no hebras, pero en esa época wires eran los hilos que se usaban para bordar o ensartar perlas, no es que la mujer tuviese pelos como alambres).

I have seen roses damasked, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.

He visto rosas damascenas (o sea rosadas), rojas y blancas, pero no veo rosas como esas en sus mejillas. Y en algunos perfumes encuentro más deleite que en el aliento húmedo de mi dueña (en realidad pone "aliento hediondo", pero parece que en época de Shakespeare el término no era tan despectivo como ahora; supongo que como todos los alientos debían ser bastante fétidos, ya estaban acostumbrados).

I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound:
I grant I never saw a goddess go,
My mistress, when she walks, treads on the ground:


Adoro escucharla hablar, aunque soy consciente de que la música tiene un sonido mucho más agradable. Nunca he visto caminar a una diosa, pero mi dueña, cuando camina deja huellas en el suelo (la dama no tenía un andar grácil y etéreo, sino más bien bastorro).

And yet by heaven, I think my love as rare,
As any she belied with false compare. 
  

Y aún así, juro por el cielo que mi amada es más especial que cualquier otra mujer que haya sido idealizada mediante comparaciones falsas (moraleja: dejad de contad trolas sobre vuestras amantes que todos sabemos que las diosas no existen).

--- ooo ---ooo --- ooo ---

Mientras que los sonetos dedicados al Fair Youth son puro amor espiritual (o no tan espiritual, si leemos entre líneas), los sonetos dedicados a la Dark Lady son pura lujuria carnal, la obra de un poeta que en ese momento estaba más salido que el pico de una mesa (perdonen ustedes la grosería). Como muestra, el famoso soneto 151, el más verde de toda la producción de Shakespeare. 

Love is too young to know what conscience is,
Yet who knows not conscience is born of love?
Then, gentle cheater, urge not my amiss,
Lest guilty of my faults thy sweet self prove:

Amor (se refiere a Cupido) es demasiado joven para saber qué es la conciencia, sin embargo ¿hay alguien que no sepa que la conciencia nace del amor? Por lo tanto, gentil tramposa, no insistas en mis faltas, ya que podrían acusarte a ti de lo mismo. (En los dos primeros versos hay un juego de palabras que hoy no pillamos, pero que a los isabelinos les encantaba: es la confusión entre los términos conscience o "conciencia" y cuntscience, que se pronunciaba parecido y significaría algo así como "conocimiento del coño". Sustituid "conciencia" por "conocimiento del sexo" en estos dos versos y pillaréis el sentido oculto del poema.)

For, thou betraying me, I do betray
My nobler part to my gross body's treason;
My soul doth tell my body that he may
Triumph in love; flesh stays no farther reason,


Porque al seducirme (en este caso betray significa seducir), haces que venda mi parte más noble (el alma) a la traición de mi grosero cuerpo. Mi alma le dice a mi cuerpo que podría triunfar en el amor (espiritual); pero la carne no atiende a razones.

But rising at thy name doth point out thee,
As his triumphant prize. Proud of this pride,
He is contented thy poor drudge to be,
To stand in thy affairs, fall by thy side.


(Toda esta estrofa y la siguiente se refieren a esa parte del cuerpo masculino que sube y baja, y que Shakespeare compara con un fiel soldado dispuesto a obedecer a su dama) Pero irguiéndose ante la simple mención de tu nombre, te señala como su trofeo. Henchido de orgullo, contento de ser tu esclavo, de obedecer erguido tus órdenes y de desfallecer a tu lado (debía ser una dama insaciable). 

No want of conscience hold it that I call
Her love, for whose dear love I rise and fall.

No es falta de conciencia llamar amor a aquella por cuyo amor me levanto y caigo.

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

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