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5 de enero de 2012

Ni magos, ni reyes, ni tres

Marga Fdez-Villaverde
¿Sabíais que los tres reyes magos no eran ni magos, ni reyes ni tres? En la biblia solo se habla de unos hombres sabios que llegaron a Belén desde oriente siguiendo una estrella y que allí se encontraron con el niño Jesús, al que le ofrecieron tres regalos: oro, incienso y mirra. Pero la tradición ha ido mejorando la historia poco a poco...

La representación pictórica más antigua de estos señores está en la catacumba Priscila de Roma y es del siglo III d.C. Aquí ya se había decidido que iban a ser tres, uno por cada regalo. La pintura está bastante deteriorada pero nos permite distinguir a tres seres humanos, uno blanco, uno rojo y otro azul, llevando algo en las manos. A la derecha está la virgen con el niño en brazos. Y si nos esforzamos un poco más, podemos incluso llegar a ver alguna cara de Bélmez (es coña).

La adoración de los magos (siglo III d.C), Catacumba Priscila, Roma

Varios siglos después, volvemos a encontrarnos con ellos en un mosaico de la basílica de San Apolinar Nuovo en Rávena. Para que nos quede claro que vienen de Oriente, les encasquetan un gorro frigio, que es esta especie de barretina de origen turco -posteriormente inmortalizada por Papá Pitufo- que se utilizaba desde el arte clasico griego para distinguir a los orientales de los occidentales. Además, para diferenciarlos entre sí, representan a uno joven, a uno madurito y a otro viejo (sin barba, con barba marrón y con barba blanca)... ¿os va sonando un poco? Los nombres aparecen escritos arriba, aunque no coinciden con los que utilizamos ahora; para nosotros, Baltasar es el más joven y Melchor el más viejo.

La adoración de los magos (siglo VI), San Apolinar Nouvo, Rávena

A principios del siglo XIV en Italia, Giotto di Bondone pintó esta deliciosa escena en las paredes de la Capilla Scrovegni de Padua. Aquí ya tenemos estrella, camellos (igualitos que los de playmobil) y coronas reales. Giotto fue uno de los iniciadores del arte renacentista, intentando dar volumen a las figuras y buscando la perspectiva. El azul de sus cielos, visto en directo, es algo que no se olvida (ninguna foto le hace justicia).

Giotto, La adoración de los magos (hacia 1305), Capilla Scrovegni, Padua

Y acabamos este viaje en el tiempo con una representación "clásica" de los tres reyes magos pintada por El Bosco. Los reyes magos ya son como los de ahora: uno negro, uno árabe y uno occidental, de más joven a más viejo respectivamente. La iglesia católica decidió que se debían pintar así por eso de la globalización del cristianismo, para que todos se sintieran representados.

El Bosco, La adoración de los magos (hacia 1495), Museo del Prado, Madrid

Es un cuadro lleno de símbolos. En la capa de Gaspar está bordada la visita de la reina de Saba a Salomón, una escena que en el arte religioso prefigura la adoración de los magos (les chiflaba hacer paralelismos entre el antiguo y el nuevo testamento). Y en el regalo de Melchor, que está en el suelo junto a su sombrero, aparece tallado el sacrificio de Isaac, que prefigura el martirio de Jesucristo. Interesante, ¿eh?



Pero lo mejor, sin duda, son los ingeniosos detalles de este divertidísimo pintor, como estos cotillas que se asoman por las rendijas y trepan hasta el techo de la tambaleante casa para ver bien la escena...


... un cazador que está siendo devorado por un animal salvaje, mientras su chica huye de un lobo y un jabalí hembra se pasea tranquilamente con sus hijitos y un cuervo subido en el lomo...


... o este extraño señor medio nudista, con sonrisa sarcástica y moreno agroman, que le ha robado la corona al pobre Gaspar.



Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

1 comentarios:

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