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23 de enero de 2012

Los orígenes de la ecografía 3D

Marga Fdez-Villaverde
Taller de Konrad Wiltz, La Trinidad y la Visitación (1444), Gemäldgalerie, Berlín (detalle)

Las primeras en probar este gran avance tecnológico, incluso antes de que se inventara, fueron la virgen María y su prima Isabel. En algunas escenas del tema de la visitación, los artistas pintan sobre las barrigas de sus respectivas madres unos diminutos fetos flotantes con corona, que no son otros que Jesucristo y su primo segundo San Juan Bautista. Los fetos suelen mostrar signos de gran desarrollo, como podemos ver en este cuadro pintado por subalternos del taller de Konrad Witz, en el que Jesucristo se sienta con los brazos cruzados y San Juan se arrodilla rezando piadosamente ante él.

Aquí abajo tenéis el cuadro completo, mal titulado La Trinidad y la Visitación, ya que los artistas han pintado a Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo (paloma), o sea la Trinidad, y no contentos con eso, también como cordero y como feto... ahí es nada (haced clic en la imagen para verla más grande).

Taller de Konrad Wiltz, La Trinidad y la Visitación (1444), Gemäldgalerie, Berlín

¿Y por qué se pintan estos fetos? El motivo principal es la moda impuesta por la santa madre iglesia. No estaba bien que la virgen apareciese vestida con prendas ajustadas haciendo alarde de su divino embarazo, lo correcto era cubrirla con ropas amplias y un envolvente manto. Y claro, para el artista era una complicación conseguir que se notase que estaba embarazada con tanta tela. El recurso del feto ayudaba a aclarar qué tema se estaba representando.

Otros artistas más naturalistas acudían a gestos propios de embarazadas, como podemos ver en este cuadro de Roger van der Weyden, en el que las dos primas se echan mano a sus respectivas panzas. A Isabel la pintan siempre más vieja que a la virgen. Según los evangelios, ya se le había pasado el arroz cuando un ángel le dijo que estaba embarazada. Su marido Zacarías (que es el que aparece al fondo, frente a la puerta de la casa) no se lo creyó y el ángel le castigo dejándole mudo durante todo el embarazo de su señora, por listillo.

Roger van der Weyden, La visitación (1426-1430), Museum der Bildenden Künste, Leipzig

Sin duda, la mejor pose de embarazada la consigue Piero de la Francesca en su Madonna del Parto, demostrándonos que con un poco de maña no hace falta pintar fetos, por muy amplias que sean las túnicas.

Piero della Francesca, Madonna del Parto (1476-1483), Museo Civico, Arezzo

Pero, ¿a qué los fetos son mucho más divertidos?

Tapiz de la visitación (1410), Museo de Artes Aplicadas, Frankfurt
 

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

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