10 de enero de 2012

Los colgajos de Noé

La historia del arca de Noé es mundialmente conocida (véase el post anterior), pero la anécdota de sus colgajos no lo es tanto, a pesar de que también ha sido muy representada en el arte. El nombre técnico de este tema iconográfico es "La embriaguez de Noé", que suena algo mejor pero que sigue sin dejarle en muy buen lugar.

Según nos cuenta la biblia, después de desembarcar del arca con su familia y de cumplir gustosamente el mandato de Dios "procread y multiplicaos", Noé decidió dedicarse a la viticultura. Lógicamente, antes de comerciar conviene probar y el incauto ancianito, cata que te cata, se pilló una castaña de no te menees con su producción de tintorro.

Cuando Cam entró en la tienda y se encontró a su respetable padre durmiendo la mona en pelota picada, con todas las vergüenzas al aire, le entró la risa floja y corrió a avisar a sus hermanos Sem y Jafet. El caso es que éstos se negaron a mirar, quién sabe si por respeto o por evitar presenciar tan espeluznante espectáculo, y caminando de espaldas se acercaron a su padre y le taparon con un manto. Evidentemente, en cuanto Noé se despertó, les faltó tiempo para chivarse. El patriarca, enfurecido, con esa lógica aplastante de los personajes bíblicos, maldijo a Canán, el hijo de Cam, que no había tenido nada que ver en el asunto, a ser "el siervo de los siervos de sus hermanos".  ¿Entiende alguien el castigo? Yo no.

Veamos ahora algunos ejemplos artísticos de esta embriagadora anécdota. Una de las versiones mas conocidas es este relieve del Palazzo Ducale de Venecia atribuido a Nicolo Ranuerti. Los que hayáis ido a Venecia habéis pasado por delante fijo (está en la esquina desde la que se ve el Puente de los Suspiros). El artista aprovechó la esquina del edificio para representar a Noé en un lado, ligeramente escorado y dejando caer la taza de vino, y a dos de sus hijos en el otro (no le debían caber los tres), separándolos por medio de la vid.

Atribuido a Nicolo Ranuerti, La embriaguez de Noé (h. 1420), Palazzo Ducale, Venecia

En este cuadro de Giovanni Bellini, Noé ya no aparece tan digno. El hijo del medio es Cam, que le mira y se sonríe con sorna, y los de los lados son los que le tapan... aunque yo creo que el de la izquierda no se ha resistido a echar también una miradita. El autor nos da otras pistas para que reconozcamos el tema: la vid del fondo, el cuenco vacío y el racimo de uvas en el suelo (haced clic en cualquiera de las imágenes para verla más grande).

Giovanni Bellini, La embriaguez de Noé (h. 1515), Museo de Bellas Artes de Besançon

La versión que pintó Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina siempre me ha parecido un tanto extraña... ¿Por qué les parece tan raro que Noé esté desnudo cuando ellos también lo están?

Miguel Ángel, La embriaguez de Noé (1508-1512), Capilla Sixtina

Y acabamos con dos miniaturas medievales que no hacen ninguna concesión al pudor y dignidad de este patriarca bíblico. Realmente, sobran las palabras...

Speculum Humanae Salvationis (Colonia, 1450)

Bible Historiae de Petrus Comestus (Francia, 1372)


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