7 de enero de 2012

El milagro del Big Mac

Había una vez un santo llamado Antonio que decidió ir a visitar a un amigo, también santo, llamado Pablo. Pablo era un ermitaño, es decir un hombre muy de campo que vivía en una cueva y se alimentaba de lo que le ofrecía la madre naturaleza (una especie de naturista de la época). Antonio llegó hambriento de la larga caminata y Pablo le recibió con los brazos abiertos, pero sólo podía ofrecerle unas miserables bayas muy adecuadas para el estreñimiento ocasional. "No te preocupes Pablo", dijo Antonio, "recemos juntos, que Dios proveerá".

Y Dios proveyó, enviándoles a través de un cuervo mensajero un delicioso... ¡¡¡Big Mac!!!

Velázquez, San Antonio Abad y San Pablo ermitaño (hacia 1634), Museo del Prado, Madrid

Detalle del cuervo con el Big Mac

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