15 de diciembre de 2011

El que siembra, recoge

Vincent Van Gogh estaba obsesionado con la parábola del sembrador y durante el año 1888, mientras vivía en Arlés, se devanó los sesos hasta conseguir representarla de forma satisfactoria. Todos sus intentos e ideas, más o menos peregrinas, están documentados en sus famosas cartas.

¿Y qué es lo que decía esta parábola para trastocarle tanto? Pues más o menos esto:
"He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno."
En esta época Vincent ya no era tan meapilas como en aquellos años en que los que quería ser pastor protestante. La parábola no tenía para él un sentido religioso. Simbolizaba sus aspiraciones artísticas: si insistía lo suficiente y se sobreponía a los fracasos, a la larga conseguiría ser reconocido como el gran pintor que era.

Por desgracia, uno de sus pintores favoritos, Jean-François Millet ya había pintado un heróico sembrador que Vincent consideraba perfecto. Millet era un pintor realista que representaba a los campesinos utilizando una paleta limitada de tonos pardos, el color de la tierra que trabajaban.

Jean-François Millet, El sembrador (1850), Museum of Fine Arts, Boston

¿Cómo podía Vincent hacer algo similar sin copiar a Millet? Pues expresando el mismo concepto a través de la simbología del color, como le explica a Theo en esta carta. En otras dos cartas que envía a sus amigos artistas John Peter Russell y Emile Bernard, incluye los primeros bocetos de su sembrador. La primera está en inglés y la segunda en francés (era un políglota este Vincent).

Carta de Van Gogh a John Peter Russell, 17 de junio de 1888

Carta de Van Gogh a Emile Bernard, 19 de junio de 1888

El resultado final fue éste de aquí abajo. A Vincent no le gustó nada de nada, lo consideraba un "fracaso" y nunca pasó de la categoría de "estudio". Realmente, si lo comparamos con el sembrador definitivo, tiene poca chicha. La composición es muy tradicional y los colores "apagados" para lo que solía hacer. Hay que decir a su favor que era la primera vez que pintaba sin tener el modelo delante de sus ojos, algo que le costaba un trabajo terrible.

Vincent Van Gogh, Segador a la puesta de sol (1888), Museo Krüller-Müller, Otterlo

Pero no desistió... el 21 de noviembre de ese mismo año le envió una carta a Theo con el boceto de un nuevo sembrador:

Carta de Van Gogh a su hermano Theo, 21 de noviembre de 1888

La composición de esta obra es mucho más moderna, con el sembrador en primer plano, en la esquina inferior izquierda, y un tronco de árbol retorcido que divide el lienzo en diagonal, al modo de las estampas japonesas. El sol que se está poniendo es también el halo del sembrador, el artista santificado. Gauguin, que ya estaba viviendo con él, le había enseñado a pintar usando la imaginación. Buen profesor, ¿no os parece?

Vincent Van Gogh, El sembrador (1888), Museo Van Gogh, Amsterdam

2 comentarios:

  1. Gracias por esa información sobre El sembrador, es una pintura que me encanta como casi todas las de Van Gogh. No sabía que en sus cartas explicaba sus obras. De nuevo, gracias.

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  2. Gracias a ti por comentar y leer. En la web del museo Van Gogh de Amsterdam puedes encontrar un enlace a una página en la que están digitalizadas todas las cartas del artista. Es interesantísima!!

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