5 de noviembre de 2011

Los orígenes del botox

Lucas Cranach el viejo, Der Jungbrunnen (La fuente de la juventud), 1546, Staatliche Museen, Berlín

En este cuadro de Lucas Cranah el viejo (1472-1553) podemos ver los maravillosos efectos de la fuente de la juventud (haced clic en la imagen para verla más grande). Esta legendaria fuente quitaba años a cualquiera que se diese un chapuzón en ella. Y eso es lo que hacen los personajes del cuadro: se acercan renqueantes a la fuente por la izquierda, se pegan el remojón en el centro y disfrutan de su recién reestrenada lozanía a la derecha. Cranach utiliza esta composición para que nos resulte fácil "leer" el cuadro, ya que nuestra cabeza, acostumbrada a leer textos, tiende siempre a mirar de izquierda a derecha (ignoro si esta regla será también válida para los analfabetos).

El paisaje está relacionado con el tema del cuadro. A la izquierda, unas rocas áridas (la vejez) y a la derecha, una pradera verde con árboles (la juventud). Como buenos alemanes, todo está perfectamente organizado: un médico de rojo, a la izquierda de la fuente, examina a la gente antes de que se metan en el agua; a la derecha, un señor con bigote, les indica dónde se encuentra la tienda para que vuelvan a vestirse.

Traslado de las abuelitas a la fuente

El doctor examina a las abuelitas

Las abuelitas se pegan un baño...

... y se convierten en rosadas jovencitas

Las chicas se visten y una pareja retoza entre los arbustos

Y lo más curioso... ¿Os habéis fijado que sólo se bañan las mujeres en la fuente? ¿Habría otra fuente para hombres? ¿O es que en los hombres la arruga es bella y en las mujeres no? Realmente, seguimos igual que en el siglo XVI.

El banquete de chicas rejóvenes y señores maduritos

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