8 de noviembre de 2011

Queridos chuchos

Nuestros amigos los perros han estado presentes siempre en el arte como compañeros fieles de sus dueños. Sin embargo, hasta finales del XIX, no se les consideró lo bastante importantes como para convertirles en protagonistas absolutos de una obra. ¿Qué os parece si vemos algunos ejemplos?

Empezamos el recorrido en la antigua Roma. En la entrada de algunas casas, se colocaban mosaicos con la imagen de un perro y la inscripción cave canem ("cuidado con el perro"). Con el paso de los siglos, estas advertencias se han convertido en obras de arte que ahora admiramos en los museos. Quién sabe, quizás de aquí a quinientos años nuestros descendientes contemplarán con embeleso nuestras actuales señales de tráfico.

Mosaico romano procedente de Pompeya (siglo I a.C.), Museo Arqueológico de Nápoles

Aquí tenemos un cuadro, situado a medio camino entre el bodegón y la pintura de género, realizado por un pintor barroco holandés llamado Gerrit Dou. Está pintado con tanto detalle que casi le podemos contar los pelos del lomo. Este tipo de pintura se desarrolló en los Países Bajos gracias al auge de la burguesía, que encargaba cuadros de pequeño formato y temas sencillos para decorar sus hogares.

Gerrit Dou, Perro durmiendo junto a un jarrón de terracota (1650), Museum of Fine Arts, Boston

A principios del siglo XIX, Théodore Géricault, uno de mis pintores favoritos, hizo este pequeño estudio de la cabeza de un bulldog que actualmente se conserva en el Louvre (supongo que en los sótanos). El pobre perro le quedó (o era) un pelín bizco, pero a Géricault se lo perdono todo.

Théodore Géricault, Cabeza de bulldog (1817-1819), Museo del Louvre, París

Una de las pinturas negras más inquietantes de Goya está protagonizada por un perro. Los estudiosos no han conseguido nunca ponerse de acuerdo sobre su significado, ya que es una composición excesivamente moderna e inusual para la época, incluso para un pintor tan original como Goya. Unos dicen que lo dejó incabado, otros que representa la angustia del hombre ante la muerte... ¡Qué más da! No nos hacen falta explicaciones para disfrutarlo. ¿Os habéis fijado en la expresión del perro?

Francisco de Goya, Perro semihundido (1820-1823), Museo del Prado, Madrid

Algunos años más tarde, el pintor impresionista Édouard Manet pintaría este delicado retrato de un king charles spaniel, raza distinguida donde las haya, que supo posar haciendo gala de su extensísimo pedigree y de su pelotita blanca y negra.

Édouard Manet, King Charles Spaniel (h.1866), National Gallery of Art, Washington

Sería imperdonable olvidar a uno de los perros más famosos de la publicidad, un chucho melómano que se convirtió en la imagen de la discográfica His Master's Voice (La voz de su amo). Se llamaba Nipper y por lo que parece le fascinaba el sonido que salía del fonógrafo. Y así es como le inmortalizó su dueño, el pintor inglés Francis Barraud, que más adelante vendió la imagen de Nipper a la discográfica.

Francis Barraud, Nipper (1898)

Entre mis cuadros favoritos de perros está sin duda Dinamismo de un perro con correa, del pintor futurista Giacomo Balla. Uno de los principales objetivos de los futuristas era representar el movimiento del mundo moderno. Balla logró plasmar a la perfección la rapidez de los pasitos del perro y el movimiento oscilante de la correa.

Giacomo Balla, Dinamismo de un perro con correa (1912), Galería Albright-Knox, Búfalo

Otro perro famoso fue Archie, el daschund de Andy Warhol. El pintor lo llevaba consigo en brazos a todas partes y cuando algún periodista le preguntaba algo que no quería contestar, Warhol le pasaba la palabra a su querido Archie que evidentemente tampoco contestaba.

Andy Warhol, Archie (1976) y una foto del artista con Archie en 1973

Y rematamos con una obra del magnífico pintor inglés Lucian Freud. En este caso, el protagonista también tiene nombre: Eli, el lebrel de su colaborador David Dawson. Probablemente, de todos los artistas contemporáneos, Freud ha sido el que mejor ha representado a los perros (y a los humanos).

Lucian Freud, Eli (2002), colección particular

De hecho, me gusta tanto que no me resisto a poner otro...

Lucian Freud, Retrato doble (1985-1986), colección particular

1 comentario:

  1. El perro de Goyasiempre me ha parecido inquietante, peor me gusta.

    Gracias por tantas cosas interesantes que nos cuentas!!!

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