5 de octubre de 2011

No es lo que parece (o eso dicen)

Rubens, La caridad romana (1612), Museo Hermitage, San Petersburgo

Sí, ya lo sé, impacta un poco.Y si encima os digo que los protagonistas son padre e hija, pues para qué queremos más... Sin embargo, se trata de un tema iconográfico, llamado la caridad romana, que causó furor en los siglos XVII y XVIII.

Estos dos personajes se llaman Cimón (el chupóptero) y Pero (central lechera), y son los protagonistas de una brevísima historia (de un par de líneas) que inmortalizó el escritor romano Valerio Máximo en el siglo I d.C, y que yo os voy a contar en versión un poco más extendida:

Al anciano Cimón le habían encarcelado y condenado a morir de hambre en su celda, vete tú a sabér qué haría. Su generosa hija, dispuesta a salvarle la vida, le iba a visitar todos los días para alimentarle a escondidas con una dieta estricta de lácteos. Los guardias no sospechaban de la jovencita a la que, a pesar de los cacheos, jamás pudieron encontrarle ni un panecillo en los bolsillos. Al final, se descubrió el pastel, pero la ciudad de Roma quedó taaaaaaaan conmovida por la piedad filial de Pero, que los jueces decidieron liberar al viejecillo de la cárcel.

La caridad romana (fresco pompeyano, 50-79 d.C), Museo Arqueológico Nacional, Nápoles.

¿Por qué tuvo este tema tanto tirón entre los artistas? Aparte del morbo evidente, por ser un tema tabú, le permitía al artista demostrar su pericia técnica, ya que le obligaba a representar dos cuerpos muy distintos: el de una mujer joven y turgente y el de un hombre anciano y apergaminado.

Rubens, La caridad romana (h.1630), Rijksmuseum, Amsterdam

Para dejarnos claro que es una escena "casta", el padre suele tener las manos a la espalda o cogidas, y no toca a su hija, que por lo general está mirando hacia otro lado, ¿por pudor o para vigilar que no vengan los guardias?

Antoni Solá, La caridad romana (1851), Museo del Prado, Madrid.

Caravaggio, Las siete obras de misericordia (1607), Iglesia del Pio Monte della Misericordia, Nápoles.
Representa dos obras de misericordia al tiempo: visitar a los presos y alimentar al hambriento

1 comentario:

  1. Extraordinario ingenio para representar una escena tan conmovedora y de esa manera representar genuinamente la caridad.

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