19 de octubre de 2011

La agonía más perfecta


Aquí tenéis una de mis muertes operísticas favoritas de todos los tiempos... La muerte de Edgardo en Lucia di Lammermoor, ópera que compuso Gaetano Donizetti en 1835.

Por aquel entonces, las reinas de los escenarios eran las sopranos. Los pobres tenores tenían bastante menos que decir. Sin embargo, en este caso, Donizetti se saltó las normas habituales y le dio el número final de la ópera al tenor, en vez de a la soprano. Probablemente influyó el hecho de que el papel iba a cantarlo uno de los mejores tenores de todos los tiempos, el famoso Gilbert Duprez (al que se le atribuye la invención del "do de pecho").

¡Y vaya final que le dio al chico!

La escena, como buena ópera romántica, tiene lugar de noche y en un cementerio -esto les hacía delirar a los decimonónicos-. Edgardo acaba de enterarse de que su amada Lucia ha muerto y se suicida para reunirse con ella en el más allá. Este fragmento es la cabaletta (segunda parte del aria), que se repetía siempre dos veces, la segunda más adornada o con alguna variación. En este caso, Donizetti aprovecha esta estructura para introducir un magnífico efecto teatral. Entre la primera y la segunda repetición, Edgardo se apuñala, de forma que la segunda parte la canta con frases entrecortadas, mientras agoniza, consiguiendo así la variación deseada. Como es bien sabido, los protagonistas de las óperas, cuando mejor cantan es cuando se están muriendo (véase el caso).

Diseño de escena para el acto III de Lucia di Lammermoor.

Esta es la muerte de Edgardo interpretada por el tenor polaco Piotr Beczala (al que tenemos estos días en el Liceu cantando Fausto), en una producción del Metropolitan de Nueva York del año 2008. La que aparece vestida de novia cadáver es el supuesto espíritu de Lucia, una licencia poética de la directora de escena, Mary Zimmerman, para darle más morbo gótico al asunto.


Vídeo de linotai

Y esta es la letra con su traducción (en la repetición canta lo mismo pero un poco más ahogado)

Tu che a Dio spiegasti l'ali,
Tú que hacia Dios desplegaste las alas
O bell'alma innamorata,
¡Oh! bella alma enamorada,
Ti rivolgi a me placata.
Gírate hacia mí apaciguada.
Teco ascenda il tuo fedel.
Para que ascienda contigo el que te ha sido fiel.
Ah se l'ira dei mortali
¡Ah! Si la ira de los mortales
Fece a noi sì cruda guerra,
nos causó una guerra tan cruel,
Se divisi fummo in terra,
Si nos separaron en la tierra,
Ne congiunga il Nume in ciel.
Que Dios nos una en el cielo
O bell'alma innamorata,
¡Oh! bella alma enamorada,
Ne congiunga il Nume in Ciel
Que Dios nos una en el cielo
 

2 comentarios:

  1. A Lucia nos la mata fuera de escena y la muerte de Edgardo nos la presenta con todo lujo de detalles. Me encantó la entrada.
    Otra muerte que me gusta mucho es la de Leonora del Trovatore, que también dura lo suyo, musicalmente es bellísima.

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  2. La muerte de Leonora es también preciosa... Pero el pobre Manrico no dura ni dos compases desde que se lo llevan hasta que el conde certifica la defunción.

    Para agonías, la de Werther, que se dispara antes de empezar la escena y aguanta como un campeón un pedazo de dúo.

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