13 de octubre de 2011

Ambroise Vollard pintado por...

Ambroise Vollard

¿Quién es este señor?

Ambroise Vollard (1868-1939) fue el marchante y galerista más famoso del París de principios del XX. Gracias a su magnífico ojo crítico, muchos artistas encontraron un lugar donde exponer y consiguieron hacerse un hueco para siempre en la historia del arte. En su galería, presentó al mundo obras de Cézanne, Renoir, Picasso, los Fauves, Maillol, Gauguin, Matisse, los Nabis, etc. También se dedico a la edición de obra gráfica y libros ilustrados que encargaba a famosos artistas de la época.

¿Quién le retrató?

Muchos de sus amigos artistas. De hecho, Picasso llegó a decir que ni siquiera la mujer más hermosa de París conseguiría que la retratasen más veces que a Vollard.

Paul Cèzanne, Retrato de Ambroise Vollard (1899), Petit Palais, París

Aquí le tenemos en un retrato hecho por el maniático de Cèzanne que, según los testimonios de Vollard, le pedía que se comportase "como una manzana". Si el pintor veía que Vollard se adormecía, le subía la silla a una pila de cajas y tablones poco estable para que se mantuviese alerta. Lógicamente, el pobre se cayó al suelo alguna que otra vez. Para que Cèzanne pintase su retrato, Vollard tuvo que posar un total de 115 sesiones de tres horas y media cada una. Después de esta tortura, el artista se marchó a su casa de Aix diciendo que "bueno... la pechera de la camisa no había quedado del todo mal" y le pidió a Vollard que le dejase sus ropas para seguir trabajando en el cuadro cuando volviese.

Un día Vollard le preguntó porqué había dejado sin pintar esas dos manchas de los nudillos de la mano derecha. Cèzanne le contestó que tendría que reflexionar mucho antes de cubrirlas con un color adecuado. Si se equivocaba, tendría que empezar el cuadro de nuevo. Ese era el carácter de Cèzanne.

Auguste Renoir, Retrato de Ambroise Vollard (1908), Courtauld Institute, Londres

Vollard fue uno de los mejores amigos de Renoir. En este retrato, le representa contemplando una figurilla del escultor Aristide Maillol con mirada experta. La obra pertenece al llamado "periodo nacarado" de Renoir, que se inicia en torno a 1885 y que se llama así por el predominio de los tonos dorados y nacarados. En el siguiente cuadro, de 1917, el pobre Vollard no está muy digno para mi gusto, pero supongo que él se debía de encontrar guapo para dejarse retratar de esta guisa.

Auguste Renoir, Ambroise Vollard vestido de torero (1917), colección particular

En esta época, Picasso y su amigo Georges Braque se lo estaban pasando muy bien con sus experimentos pictóricos. El cubismo analítico (1909-1912), al que pertenece esta obra, es una de las etapas de Picasso más difíciles de entender y apreciar, pero con un poco de esfuerzo acaba gustando. Básicamente, sólo utilizaban tonos ocres, negros y grises, porque lo que les interesaba era la forma y el volumen, no el color. Buscaban descomponer el modelo en facetas y luego volver a construirlo de forma que pudiésemos verlo desde varias perspectivas diferentes, como si fuese una escultura. En este caso, al pintar el rostro de un color diferente, podemos distinguir sin problemas los rasgos de la cara de Vollard (y su característica calva).

Pablo Picasso, Retrato de Ambroise Vollard (1909-1910), Museo Pushkin, Moscú

Y para rematar, aquí le tenemos retratado por Pierre Bonnard, uno de los miembros del grupo de los Nabis. Las obras de estos artistas son siempre de carácter intimista. Sus temas favoritos son los interiores, decorados con papeles pintados, tapicerías y cortinas estampadas, bonitos objetos decorativos... La figura humana suele quedar camuflada entre todos los trastos como un mueble más, sin apenas destacar sobre el resto de elementos de la habitación. ¿Será el mismo gato -longevo sin duda- el que aparece en las dos obras?

Pierre Bonnard, Retrato de Ambroise Vollard (1905), Kunsthaus, Zurich

Pierre Bonnard, Ambroise Vollard con su gato (1924), Petit Palais, París

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