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11 de abril de 2011

Autorretratos - Gustave Courbet

Marga Fdez-Villaverde
Con este post, empezamos una serie de artículos sobre autorretratos de pintores. ¿Qué llevaba a los artistas a retratarse a sí mismos una y otra vez? ¿Un ego desmedido? En algunos casos, puede ser. Pero, por lo general, el motivo era bastante más prosaico... Los artistas pintaban autorretratos porque les salían gratis y, de este modo, evitaban tener que pagar a modelos profesionales que posaran para ellos. Es bien sabido que los pintores no destacaban por tener el bolsillo muy lleno y, los pocos que lo tenían, normalmente lo tenían agujereado.

Si nos fiamos de sus autorretratos, el pintor Gustave Courbet (1819-1877) debía ser un tipo bastante resultón. Y teniendo en cuenta que fue el maestro del realismo, lo lógico es dar por hecho que debían ser retratos fidedignos. Para él, autorretratarse era como escribir una autobiografía. Se pintó muchas veces y en actitudes muy distintas (si hacéis clic en las imágenes, podréis verlas a mayor tamaño):

De muy jovencito, con 23 años, como artista romántico y amante de la naturaleza.

Gustave Courbet, Autorretrato con perro (1842), Museo del Petit-Palais, París

Seis años más tarde, cuando ya empezaba a tener éxito, con gesto sobradillo, mirando al espectador un poco por encima del hombro.

Gustave Courbet, Autorretrato con pipa(1848-1849), Museo Fabre, Montpellier

Como un hombre herido, apoyado en el tronco de un árbol. Según parece, en origen había pintado un hombre dormido con una mujer al lado y tras un desengaño amoroso, sustituyó la mujer por la espada y se estampó una herida en el pecho.

Gustave Courbet, Hombre herido (1844-1854), Museo d'Orsay, París

Y para acabar, mi favorito, Hombre desesperado. No es difícil ver en este autorretrato un lance amoroso con mal final. Aunque de primeras parece mirarnos, si nos fijamos bien nos damos cuenta de que en realidad se está mirando en un espejo. Los ojos se dirigen hacia el espectador, pero la mirada no nos llega, se queda por el camino o nos sobrepasa, como si fuésemos invisibles.

Gustave Courbet, Hombre desesperado (1844-1845), colección particular

¿Os han gustado? Pues no os perdáis la exposición "Realismo(s)" del MNAC, en Barcelona, del 8 de abril al 10 de julio. Allí podréis ver en vivo y en directo estas cuatro obras, junto con muchos otros cuadros del pintor. Si exceptuamos los lienzos de mayor formato, han logrado reunir lo mejorcito de su producción.

Marga Fdez-Villaverde / Historia del arte - Gestión Cultural

Autora de los blogs Harte con Hache y El cuadro del día. Organizo visitas a museos y exposiciones en Madrid e imparto cursos online sobre arte.

2 comentarios:

  1. Me encantó, sus autorretratos muestran su lado más humano, que al leer cualquier biografía no te transmite. ¡Gracias!

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