29 de abril de 2010

Excusas mitológicas (Leda y el cisne)

Gustave Moreau, Leda (1865-1875), Musée Gustave Moreau, París

Leda estaba casada con Tindáreo, el rey de Esparta, pero no muy felizmente por lo que parece. La joven estaba de muy buen ver y Zeus, mujeriego impenitente, llevaba una buena temporada tirándole los tejos, aunque ella siempre se resistía como corresponde a una dama de alta alcurnia, “no, no y no”, decía con la boca pequeña. Hasta que un buen día Zeus, harto de tanto remilgo, se convirtió en un hermoso cisne, pasó nadando por el río, la embelesó con sus blanquísimas plumas y la violó (sin encontrar excesiva resistencia, todo hay que decirlo). Unos días más tarde, Leda puso dos huevos de los que nacieron dos pares de mellizos: Cástor y Pólux, Clitemnestra y Helena (sí, la que hizo caer Troya).

Esta es la historia de Leda, o al menos esta es la versión que le contó ella al infeliz de Tindáreo cuando éste le pidió explicaciones... Personalmente considero que es preferible confesar la verdad a que tu esposo te tenga por una zoofílica ponehuevos, pero allá cada cual.

Leonardo da Vinci, Leda y el cisne (1510-1515), Galleria Borghese, Roma

Y de propina los amoríos de Leda y el cisne contados con bastante más gusto:

Leda and the Swan - W.B. Yeats

A sudden blow: the great wings beating still
Above the staggering girl, her thighs caressed
By the dark webs, her nape caught in his bill,
He holds her hepless breast upon his breast.

How can those terrified vague fingers push
The feathered glory from her loosening thights?
And how can body, laid in that white rush,
But feel the strange heart beating where it lies?

A shudder in the loins engenders there
The broken wall, the burning roof and tower
And Agamemnon dead.

Being so caught up,
So mastered by the brute blood of the air,
Did she put in his knowledge with his power
Before the indifferent beak could let her drop?

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